Quinta columna

Tratado fundamental

18.05.2016 | 01:42

Al igual que al 95% de los españoles, seguro que a ustedes no les dicen nada las siglas TTIP pero, si les señalo que se trata de un acuerdo entre Europa y USA para fomentar el comercio y la inversión, es posible que les resulte algo más familiar, aunque casi seguirán a oscuras. Sin embargo, el asunto es bastante serio como para tener un mínimo de información. Las negociaciones entre ambas partes ya duran tres años aunque solo se han puesto de acuerdo en la mitad de los 30 capítulos del convenio, con posturas irreconciliables en tres puntos trascendentales. El primero es que USA rechaza el acceso libre de las empresas europeas a sus licitaciones públicas; el segundo es la discrepancia en el mecanismo para resolver las disputas en caso de conflicto, ya que las multinacionales no aceptan la justicia ordinaria y proponen tribunales de arbitraje, lo que algunos Estados ven como cesión de parte de la soberanía, y el tercero se basa en que Europa no quiere modificar la legislación sobre alimentos transgénicos, medio ambiente y otras cuestiones referentes al consumo. Por el bien de todos, esperemos que estas diferencias acaben siendo superadas por los negociadores y la firma del documento final tenga lugar antes de que acabe el año.

Conviene destacar que este tratado bilateral crearía un mercado globalizado y sin barreras de 850 millones de consumidores, que supondría para Europa una inyección anual de 150.000 millones de euros y la creación de 800.000 nuevos puestos de trabajo estables, de los cuales, por lo menos, 70.000 en España. No se puede ocultar que las mayores dificultades que encuentra la firma de este acuerdo son de índole política debido a la rígida oposición de los mismos cegatos de siempre. Por ejemplo, aquí en nuestro país, aprovechando que estamos en campaña electoral, la izquierda del comunismo rancio ya esta utilizando torticeramente el TTIP para decir que va contra los derechos de la población (?); la verdad es que, para estos manipuladores, el hecho de posicionarse en contra de Norteamérica (la vanguardia económica y tecnológica del mundo) les proporciona votos, aunque signifique, como en este caso, renunciar a la creación de riqueza y empleo. Parece ser que a lo que aspiran es a gestionar la miseria como en Venezuela, Cuba, Grecia y países afines.


*Herminio Huerta es ex director del Banco de Asturias y de Banco Herrero

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