En corto

Psicologia del acotador

30.05.2016 | 05:00

George Steiner divide a los lectores en dos clases: los que dejan señales o anotaciones al margen de la página y los que no. De los primeros dice que piensan que podrían hacerlo mejor que el escritor. Aunque algo arriesgada, es una hipótesis. Otra sería ver en esa práctica un modo de luchar contra la fugacidad de lo leído, poniendo diques a una frase o idea sugestiva que pronto se nos escurrirá por el desagüe. La tercera sería que nos guardamos la frase para dársela a alguien como un regalo (cosa que luego en general no haremos). La cuarta que el inconsciente del lector-anotador quiere dejar rastros de su paso por el libro, con la remota esperanza de que un día alguien los siga, y dé con él. Otra manera de luchar contra la fugacidad, en este caso de la vida. Obviamente todo este escolio a propósito de la conjetura de Steiner viene de una acotación mía al margen de un libro suyo.

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