Llevarse la industria pesada al espacio

05.06.2016 | 05:00

Jeff  Bezos, fundador de Amazon, quinto hombre más rico del mundo, acaba de declarar en la Code Conference celebrada en California que la única manera de salvar el planeta será trasladar toda nuestra actividad industrial fuera de la Tierra. Cuando uno de los «tecnodioses» habla hay que hacerles caso: por experiencia sabemos que cuando uno de estos multimillonarios amos de la tecnología mueve un meñique nuestras vidas pueden desmoronarse. Pues, ea, según dice Bezos, llega el momento de llevarnos la industria pesada fuera de la Tierra. Pongamos, pues, Arcelor en órbita. «Les aseguro que éste es el mejor planeta. Necesitamos protegerlo. Y la manera es yendo al espacio. Seguro que ustedes no quieren vivir en un mundo retrógrado, donde nos veamos obligados a congelar el crecimiento de la población», razona Bezos. «La energía aquí es muy limitada, así que en menos de unos pocos cientos de años toda nuestra industria pesada debería sacarse del planeta». La Tierra, según argumenta, debe reservarse para usos residenciales y la industria ligera. En el espacio, donde podremos usar la energía solar los siete días de la semana y las 24 horas al día, podremos construir «grandes factorías». Otro de estos «tecnodioses» es Elon Musk, el multimillonario que está detrás de Paypal y de Tesla. Musk tiene entre ceja y ceja la construcción de una colonia humana en Marte para 80.000 personas. Bezos, en cambio, no le ve futuro residencial al planeta rojo. «La gente visitará Marte y se asentará en él. Es un planeta interesante, pero para la industria pesada». Bezos y Musk tienen su vista en un horizonte estelar. Otros de esos multimillonarios se quedan más acá. En la misma conferencia, Susan Desmond-Hellman, la principal directiva de la Fundación Bill & Melinda Gates, mostró un kit en una caja como de comida china. Dentro va llena de huevos de mosquitos hembra que han sido infectados con una bacteria. Cuando esos insectos nazcan, producirán una descendencia que no podrán transmitir una variedad de enfermedades, incluyendo el Zika. Así es como los Gates, con esta cajita, están tratando salvar su porción de planeta. Ha llegado el momento de preservar esta «canica azul» que flota en el espacio. Con ese mismo espíritu –virgencita, virgencita, que me quede como estoy– un grupo de astrónomos del programa SETI (el de búsqueda de inteligencia extraterreste) han rubricado una carta pública advirtiendo de los peligros de enviar mensajes al universo que delaten nuestra existencia. Y ya hemos enviado muchos. La NASA, por ejemplo, emitió «Across the Univers» de los Beatles. Los astrónomos de SETI que prefieren escuchar antes que hablarle al Universo advierten, y no es la primera vez que lo hacen, de que no sabemos quién puede estar ahí fuera. Añaden que si el oyente es una civilización más avanzada que la nuestra «la historia de nuestro propio planeta nos ha enseñado que cuando una civilización tecnológicamente superior encuentra otra más primitiva, la segunda suele acabar sometida o exterminada». El jefe de astronomía de SETI, Seth Shostak, matiza que el problema no sólo está en encontrar un oyente estelar, sino en qué haremos si algún día recibimos un mensaje suyo. «¿Y qué responderemos?».

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