Porque hoy es sábado

La educación en campaña

11.06.2016 | 05:00
Angustia. El CIS ha rematado a Pedro Sánchez antes de que pudiera incluso pedir el voto.

«La Educación es la llave». Lo dice Pepe López, un profesor de educación compensatoria entre los reconocidos por el mérito educativo, que ahora se jubila en el humilde barrio malagueño de La Palmilla, uno de quienes no escogieron su profesión por el bolsillo –algo respetable- sino por vocación –algo deseable- Urge abrir la puerta de esa otra sociedad que fabrica la buena educación ante ésta que ha llegado a mal puerto. Una sociedad que ha ido siendo construida sobre la pérdida de valores, la ansiedad y el demérito del esfuerzo, sin hambre de conocimiento profundo, para su fácil manipulación partidista y su fácil captura consumista.

Doctor Soler y Villalba
»Todo lo que perdí me pertenece» o «porque un hombre cabe en el corazón de una ballena» son otras frases de la semana. Son versos del poeta Juan Manuel Villalba, el primero de los cuales fue elegido por Antonio Soler en su discurso al ser elegido doctor Honoris Causa por la universidad malagueña. Soler es el creador de un territorio de gran profundidad literaria fraguado fuera de los claustros universitarios. Soler es el generador voltaico de un barrio de tinta personal y universal, que convierte en protagonistas a los más débiles, que captura sus oscuras respiraciones en la negrura de sus pequeñas vidas y las vuelve de un azul planetario desde La Noche, su primer cuento largo, hasta Apóstoles y asesinos, su celebrada última novela. Soler, ahora doctor honoris causa, ya era el doctor de sus personajes, a quienes a vista de pájaro inyecta dosis de honor y luz necesarias para que comprendamos su causa. Y Villalba un gigante que vive agazapado, casi escondido, tras el estruendoso latido de cetáceo que hace que te estallen sus versos en el pecho.

Delfines rapaces
También nos estalló anteanoche, aunque de otra manera que los versos de Villalba, la campaña del 26 J. No lo tienen fácil los partidos a la hora de arrearse la estopa habitual, obligados por la cautela de tener que pactar el día después manteniendo posturas cuyo difícil equilibrio nos harán volver, o no, dentro de 15 días a las urnas. El PP intenta no herir al PSOE, convertido ya por los sondeos en el tercero en la liza, ya que todo apunta a que sólo con sus votos podría gobernar. El PSOE está obligado a darle duro a Podemos, la formación que le ha desbancado de la socialdemocracia en las apuestas de la carrera electoral y le ha arrebatado la «pole» de la alternancia, al menos para recuperar su antigua posición, pero si al final lo consiguiera, lo que no parece probable, también tendría que pactar con Podemos. O no. El PSOE lo tiene peor que ninguno porque no parece estar en la carrera sólo para perder o ganar, como los demás, sino para evitar que le saquen definitivamente de la pista. Además, de entre los líderes, Pedro Sánchez es el más angustiado. Bajo el tórrido sol del verano postelectoral le sobrevuela la sombra de una delfín socialista a la que han salido alas para alimentarse de la carroña de su posible derrota, de su posible gobierno de concentración con el PP y C´s o de su posible pacto de izquierdas con su verdugo morado. Pase lo que pase, casi, Sánchez camina con esa sombra volando en círculos sobre su cabeza.

Podemos sonreír
Podemos tiene motivos para la sonrisa. Iglesias (quien, hábilmente, se ha fotografiado en el cartel electoral rodeado de Garzón y un equipo que sonríe) se ve rediseñando la Moncloa con muebles de Ikea. La escenificación que hizo Pedro Sánchez de su pacto anémico de aritmética y escaños para gobernar con Albert Rivera, tan incomprensible como su celebración tras las pasadas elecciones por haber obtenido unos «resultados históricos», ha terminado por consolidar la renta electoral de Podemos. El envite a la grande sin cartas de Sánchez y la parece que exitosa suma de parte de los votos de IU, al presentarse ahora a las elecciones como Unidos Podemos, sólo dan motivos para reír a los morados.

Zumo de naranja
Ciudadanos quizá pierde fuelle, o mejor, ni termina de convertirse en alternativa ni quizá sume lo suficiente de nuevo para pintar algo entre quienes tengan que pactar o abstenerse. Pero sí sería un mediador deseado, un socio anaranjado entre rojos y azules para amortiguar ante los votantes un gobierno pactado sólo entre los antaño adversarios de la «vieja política», el PP y el PSOE. Un poco de zumo para aligerar la carne con salsa de pescado.

Látigo electoral
Ayer, en la Plaza de la Merced, el escenario de nuevo elegido por algunos primeros espadas de Podemos unidos ya a la IU de Alberto Garzón, el líder de IU salió al escenario con la gasolina que da saberse el líder político más valorado según el CIS. Es curioso que Garzón esté tan por encima de su número de votos. Como Iglesias lo estuvo hasta que su coleta se convirtió en las Europeas en un látigo electoral. Y sigue haciendo calor€
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