A renglón seguido

Los ríos del vino

12.06.2016 | 05:00

Aunque lleva fecha de 2015, hace tan solo un par de meses que llegó a mis manos un ejemplar del último libro de Serafín Quero Toribio, que lleva por título el que encabeza esta columna. Después de diversos intentos por encontrar el encabezamiento adecuado a mis palabras, opté por robarle al autor el título que le pertenece, con el propósito añadido de hacerle mi particular homenaje. Nunca he escondido mi predilección por este autor, y así lo he expresado donde la ocasión me lo ha permitido, porque a cada libro no deja de superarse acostumbrándonos a productos editoriales y literarios cada vez más cuidados, exquisitos en las formas, cultos en el contenido, de humor fino y expresión certera, que son un verdadero poso de sabiduría y un lujo para los sentidos. Profesor de Lengua Española en la alemana universidad de Dresden, desde aquel rincón centroeuropeo la pulsión creativa de Serafín Quero se pone en acción para escudriñar en sus inquietudes intelectuales más preciadas, la literatura y la gastronomía, siendo el vino uno de sus más preclaros objetos de deseo, como muestra su prolífica producción editorial.

A orillas del Elba, «la madre de la viticultura sajona», en palabras del propio autor, el escritor andaluz contempla a diario cómo las aguas del río que pintara Canaletto el joven dibujan un extraordinario paisaje de arquitectura, cultura y vino. De esa percepción permanente surge esta singular geografía del vino. Escribe Serafín Quero, en alusión al poeta Ángel González, que «para saber lo que es el vino habría que preguntárselo a un río», porque la vida de los ríos y de las viñas se han entretejido desde siempre. Con esa premisa, el escritor va trazando de manera minuciosa la geografía mundial de los ríos del vino, construyendo una vinoteca fluvial cuya descripción geográfica, literaria, y enológica nos permite componer una sinfonía estética y «gustativa», que no escapa al dato riguroso y documentado. El itinerario intelectual trazado por el autor nos lleva por los distintos territorios del vino a través de países como Francia, Alemania, Austria, Italia, Estados Unidos, Chile, Tailandia, Australia y España, donde precisamente comienza el recorrido. Un recorrido en 40 ríos y sus uvas correspondientes. Entre los cuales destacan ríos como los franceses Garona, Ródano, o Marne; alemanes, como el Rin, Elba, o Mosela; italianos, como el Po o Tíber; norteamericanos, como el Ohio; o el australiano Barossa Valley. Obviamente, al ser España un país de vinos y de ríos no podían faltar en este libro los viñedos del Guadalquivir, Guadiana, Duero, Miño, Ebro, o Tajo, entre otros. Pero llama especialmente la atención la presencia de nuestro río más cercano, casi un no río, el Guadalmedina, el río del vino de Los Montes, una rambla que a pesar de su permanente estiaje es el río de Málaga y de su entorno natural, otrora plagado de viñedos y origen de nuestra secular relación con el vino, que afortunadamente se recupera con fuerza.

Publicado por Miguel Gómez Ediciones con la colaboración de Manuel Molina, el gran empresario malagueño de Dresden, presidente de TSS Group y recientemente nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Málaga, el libro de Serafín Quero, como ocurriera con su obra anterior sobre el champán, es un verdadero placer para los sentidos. Su esmerada edición y diseño, su calidad fotográfica, evocativa de lugares y paisajes, y un texto brillante, convierten a la obra en un producto editorial ejemplo de la alta edición, con el que se aprendemos mientras nos deleitamos estéticamente, mostrándonos los caminos alternativos al digital: la calidad y la singularidad del producto.

Una vez más, Serafín Quero nos enseña el camino de la singularidad y de la calidad, en esta ocasión con un nuevo libro sobre el vino y su geografía. Mientras viajamos en sus páginas a través del despliegue armónico de la narración, el placer de la lectura nos conduce de paisaje en paisaje, de río en río, de viñedo en viñedo, de uva en uva, de ciudades en ciudades, por un universo cultural del vino que nos depara múltiples sorpresas para entender mejor el factor humano. Como esa uva Ortega, que nace de la admiración del pueblo alemán por la obra de uno de nuestro pensadores más universales, José Ortega y Gasset.

*Juan Antonio García Galindo es catedrático de Periodismo de la Universidad de Málaga

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