Lo que hay que oír

Chistes para esta campaña

Unas cuantas chacotas de ?i?ek, psicoanalista y crítico cultural

16.06.2016 | 05:00

Sus críticos le desprecian llamándole «el Borat de la filosofía». Sus adeptos aplauden la osadía de mezclar el análisis riguroso con los mitos de la cultura popular. Se le fulmina o ensalza por su incorrección política: historias sobre judíos, católicos, soviéticos? chuscadas porno. A nadie deja indiferente el profesor esloveno Slavoj ?i?ek (1949), psicoanalista y crítico cultural. Como sufrimos o gozan una campaña electoral, acaso no venga mal divertirse con unas cuantas chacotas de ?i?ek, tomadas de su libro Mis chistes, mi filosofía, que añado a continuación de algunas frases o actitudes que el querido lector oirá o contemplará estos días y con harta frecuencia. Si alguien se ofende, espero que no, la culpa a ?i?ek, que yo soy un simple mensajero.

El adversario nunca dice la verdad
Chiste correspondiente: Dos judíos se encuentran en un vagón de un ferrocarril de Galitzia. «¿A dónde vas?» pregunta uno de ellos. «A Cracovia», responde el otro. «¿Ves lo mentiroso que eres? – salta indignado el primero–. Si dices que vas a Cracovia, es para hacerme creer que vas a Lemberg. Pero hoy sé que de verdad vas a Cracovia. Entonces, ¿para qué mientes?».

El cabeza de lista siempre tiene la razón
Chiste: Discutían los trotskistas con los derechistas de Bujarin sobre si habría o no dinero en la futura sociedad comunista. Los primeros, que no; que sí los segundos. Llamaron a Stalin que dictaminó la síntesis dialéctica de los opuestos: «Existirá el dinero y no existirá. Algunos tendrán dinero y otros no».

Practicar la agudeza cuando se recrimine ignorancia
Chiste: Petrov riñe con acritud a un camarada que dormita durante su ponencia ante el partido: «No prestas atención. Así nunca sabrás quién es Bulianov ni su importancia». No se calla el aludido: «Tú sí que no prestas atención, porque desconoces quién es Andreiev y su importancia, porque Andreiev es quien se acuesta con tu mujer».

Aferrarse al cargo pase lo que pase
Chiste: Un empresario comenta a un íntimo: «No quiero irme de vacaciones por dos razones. La primera es que quizá el negocio fracase durante mi ausencia». El otro lo tranquiliza: «No sé cómo piensas eso: seguro que todo va fenomenal». A lo que replica el anterior: «Ésa es mi segunda razón».

Negar que se obedezcan dictados ajenos, de Merkel, de EEUU
Chiste: Un paciente le cuenta al psiquiatra que oye voces de personas que no están en la habitación. «¿Y cuándo le ocurre esto?», pregunta el doctor. «Cuando hablo por teléfono», fue la respuesta.

Siempre hay que simular estar en el secreto.
Chiste: El cosmonauta Gagarin visita a Krushev. «Camarada secretario. Allí arriba en el espacio he visto a Dios, que existe, y a toda su corte celestial». Nikita le responde: «Ya lo sé, ya lo sé, pero no se lo digas a nadie». Más tarde, el Papa recibe al héroe en audiencia: «Su Santidad. Allí arriba en el espacio no he visto a Dios, pues no existe, ni a su corte celestial». El obispo de Roma susurra: «Ya lo sé, ya lo sé, pero no se lo digas a nadie».

Renegar del pasado político, si se ha pertenecido a otra formación
Chiste: Dos judíos pasan frente a una iglesia católica donde un cartel reza: «Conviértete al catolicismo y te regalamos 30.000 dólares». Como volviesen al cabo de un tiempo a caminar frente al lugar, el primer judío pregunta: «Oye, ¿tú crees que eso de los 30.000 dólares será verdad?». Su amigo protesta: «Ya estáis los judíos con vuestras cosas, siempre obsesionados con el dinero».

Se está en política corriendo muchos riesgos
Chiste: Tres reclusos lamentan su fortuna. «A mí me condenaron a cinco años por apoyar a Popov», comenta el uno. «Deben de haber cambiado las cosas, pues me han caído diez por criticarlo», añade el segundo. Y cierra el tercero: «Ya lo creo que han cambiado. Yo tengo la perpetua: soy Popov».

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