El ruido y la furia

Veintinueve euros

Costará unos veintinueve euros, lo que una modesta convidá, publicar en el BOP la desposesión a Franco de los títulos de hijo predilecto y de hijo adoptivo de la ciudad de Málaga. Yo me ofrezco a pagarlos de mi bolsillo

24.06.2016 | 05:00

La Guerra Civil española es muy posible que fuese «una guerra de malos contra malos», en frase del escritor Juan Eslava Galán. Pero lo que vino después ya fue otra cosa. Lo que vino después fueron cuarenta años de represión, de miedo, de privaciones, impuesta solo desde una parte, la parte vencedora. Seguramente es cierto aquello que dice el maestro Alcántara de que el perdón es lo único que puede cambiar el pasado, pero perdonar y olvidar no son exactamente sinónimos.

En las dictaduras ocurre siempre que muchos las sufren y unos cuantos las disfrutan. Serán los descendientes de quienes la disfrutaron quienes andan ahora diciendo esa pendejada de que «en España hay mucha gente dispuesta a revivir odios y rencores». No, no se trata de eso, pero tampoco es lógico que el responsable directo de encarcelamientos, torturas y asesinatos siga conservando el título de «hijo predilecto» de mi ciudad. Que el culpable de «la desbandá» y su larga cadena de muerte sea «hijo adoptivo» de Málaga es una afrenta a todos los malagueños. El discurso de «la historia es así» resulta insostenible. Una cosa es la historia y otra son los honores y su merecimiento. Díganme qué honor hay en bombardear a población civil indefensa, en dar «paseos», qué honor hay en las cunetas y sus cadáveres humillados.

Ahora hemos sabido que costará unos veintinueve euros, lo que una modesta convidá, publicar en el Boletín Oficial de la Provincia la desposesión a Franco de los títulos de hijo predilecto y de hijo adoptivo de la ciudad de Málaga. Yo me ofrezco a pagarlos de mi bolsillo, si es menester. No me mueve ningún sentimiento de revancha, ni ninguna intención de arrancar cuarenta años de la historia de España, historia que, estoy de acuerdo, nunca tendríamos que olvidar a ver si somos capaces de no repetirla. Pero hacer pública y oficial la retirada de esos inmerecidos honores tiene un cierto halo de justicia del que no deberíamos privarnos.

Veintinueve euros es un precio muy barato para resolver una tremenda injusticia. Yo también soy partidario de que los españoles enterremos de una vez la Guerra Civil, pero será imposible hacerlo sin reparar ciertos agravios. Es bueno que pasemos página de una vez, pero para ello al menos deberíamos tener la sensibilidad de hacer lo posible por evitar que algunas cosas sigan doliendo a tanta gente. No se trata de cambiar la historia, se trata de cerrarla de una vez por todas.

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