Mal de ojos

Guarrillas en verano

26.06.2016 | 13:08

Leí hace unos días, quizá unas semanas, que Ana Obregón volvía del olvido. Se cargó nuestro descanso con su regreso. En carne mortal y en versión catódica. El jueves, si la fecha de tan memorable acontecimiento no ha variado, se puso al borde del mar para que las olas, deseosas, ansiosas, desmedidas, nerviosas, maleducadas por ver quién es la primera, pudieran lamer sus ubres como lo hacen desde que el mundo se volvió majara. Es el rito de su posado veraniego. Esta señora siempre me dio un poco de grima. Ahora me resulta inquietante. No sabe uno en qué parte de su ser hay más silicona, si en el cerebro, en las mejillas, o en las tetas. Total, que empieza el verano y ella, la bióloga, lo ha inaugurado para que este país tenga la creencia de que, salga lo que salga en las urnas –me temo lo peor– funciona, no se viene abajo. ¿Hay más? Hay más. Anuncia –hay que estar pendiente, que las trolas las carga el diablo– que empieza a grabar un programa como el de las hermanas Kardashians, vamos, otro puto Alaska y Mario. Ah, no, sonríe muy ofendida Ana la de los 7, no es como lo de las Kardashians porque «lo mío es más profundo, yo soy actriz y ellas no». Acabáramos. Dice que hace el programa –en Dkiss, responsable de hitos como Mi secreto al desnudo, 90 días para casarte, o Enterrado en mi basura– para que la conozcamos mejor. Esta tía flipa. Y la cadena también. Creo que una de las promociones decía que emitía programas protagonizados por «gente real para mujeres sin prejuicios». Alto ahí. Ana Obregón y gente real no casan. Aunque es verdad que no hay que tener ni un resto de prejuicio para tragarte lo que quiera que haga esta señora cada día. Lo mío es más profundo, yo soy actriz y ellas no. No me canso de repetirlo. Lo mío es más? en fin. Estas pájaras son la caraba.

Leti y la salchipapa

El verano acaba de empezar y ya tenemos exceso de candidatos a panolis del mes. Los que fabrica la productora Lime Pictures como concursantes de Gordie Shore para la cadena británica MTV son espuma de choni, gemelos de nuestros compi yogui Mujeres y hombres y otros berzas. Serán «british», pero son tan huecos como los que exhibieron su vulgaridad en nuestro Gandía Shore. Tanto, y tan mala imagen dan allende nuestras fronteras que en las Baleares, desde el Govern a los ayuntamientos, –Calvià, Magaluf–, o a los empresarios del ramo, han dicho no a la productora, negando permisos para grabar semejante bochorno de guarrillos en acción. No quieren dar la única imagen de que por sus costas y sus pueblos corren el semen, el alcohol, y el desenfreno más gañán. Según Diario de Ibiza están grabando sin permiso en San Antoni. Digo guarrillas y enseguida sale en mi buscador la Leti. Tras el éxito sideral de «Mr. Polisman» y «Yo quiero fiesta» llega la «Salchipapa», un eructo de cutres marranas que mueven sus lorzas en clubes para ganaderos y campesinos. Qué pena que la cincuentona, Leticia Sabater, no enseñe su himen zurcido mientras, con esos labios de comer muchas salchipapas, canta su último rebuzno. Tiki tiki, tiki taka, lo bailan en la playa, lo bailan en las discos, lo bailan en las fiestas, salchipapa, lo bailan en los bares, tiki tiki tiki, tika tika taka. Portentoso. Se me salían los ojos. ¿Esto va en serio?, me decía. Y me puse a reír, la madre que la parió. ¿Dignidad? Por favor, ¿es que la tiene alguien que se jala una salchicha bien gorda que chorrea lo que tiene que chorrear? Seguro que para Carles Simarro, concejal del PP y exalcalde de Sóller, esa joyita de pueblo mallorquín, el vídeo sería apto para verse cuando España celebre «el día del machote» o, mejor, «el día de la señorita de toda la vida», esa que se traga la salchipapa del machote sin rechistar, por decreto divino, joder, que una guarrilla es una guarrilla y un tío es un tío, no eso de LGTB ni cojones.

Juego de conejitos

Cómo terminar la columna, hablando de cerdas, sin meter a Silvio Berlusconi, yonqui del bisturí, poseído por la atracción del implante. Salió de su última operación no para inyectarse silicona en las mejillas o en los labios, ni para ponerse más pelo en la tupida cabellera de Il Cavaliere, sino a corazón abierto, a vida o muerte, y lo hizo como un chaval de 15, comiéndose todo lo que hubiera delante. Y delante estaba Cristina, una enfermera española que atendió al capo en perpetuo estado de viagra. El articulado donjuán, pasando por encima de su empleado Paolo Vasile, vaciló un poquito a la paisana ofreciéndole, si quería, un puesto en Telecinco. ¿De enfermera, para atender los vahídos vespertinos de la peña de Sálvame, de Mama Chicho, de barrendera del plató de Ana Rosa Quintana, esa dama acostumbrada a hollar la basura como si no fuera con ella? No queda claro. Berlusconi ha hecho un Maritere Campos. Es decir, confunde su vida privada con la pública, convirtiéndose en una titiritera 24 horas al día en nombre del espectáculo. La malagueña lo hizo de nuevo en la última edición de ¡Qué tiempo tan feliz! Convaleciente de una operación de vesícula, como su jefe Berlusconi para que le reemplacen la válvula aorta, celebró su 75 cumpleaños soplando velas en su casa, con parte del equipo, plantando un set en su comedor, al estilo Bertín –¿se ha puesto más fondón en Telecinco, se sube el pantalón al sobaco, ha dado rienda suelta, ahora sin el corsé de la tele pública, a su lado más pedestre, si cupiera la posibilidad?–, junto a su amor, Bigote Arrocet, esa dentadura, esa melena. Pero aquí hemos venido a hablar de guarrillas, hombre, se oye a Paco Umbral tronar desde su tumba. Un empresario de Nevada, EEUU, ha tenido una idea. Alrededor de El rancho del conejo, un burdel para los amantes de Juego de tronos, ha creado su particular «camino de la vergüenza», y en vez de Cersei Lannister, la bella Lena Headey, pasean por la calle los clientes en bolas. Las chicas se forman viendo escenas de sexo de la serie para luego estar a la altura del cliente. Aquí hemos venido a hablar de guarrillas, gritan desde la isla, donde defecan detrás de los cocoteros, Steisy, Mila, y Yola. No sé si me explico. Fin de la cita.

La guinda

TVE, otra vez
Lo han vuelto a hacer. La dirección de Informativos, amparada por la de TVE, no se rinde. Fiel a su amo sigue hasta los límites de la indecencia periodística y las reglas del juego político protegiendo los asuntos del PP. La última, la charla entre el ministro Jorge Fernández y el jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña tratando de buscar escándalos contra ERC y CDC. Pues bien, para el Telediario, la víctima es el ministro.    

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