Columna abierta

NC, más difícil que CC

NC ya se ha expresado con contundencia en contra de un posible apoyo a Rajoy, negados en absoluto a aceptarlo a cambio de, por ejemplo, un nuevo plan de inversiones para Canarias

30.06.2016 | 05:00

Pedro Quevedo sabe del vinagre que pisa. Médico y funcionario fugaz tiene la misma antigüedad en política que el expresidente regional Román Rodríguez (1999-2003), hacedor de un partido nacionalista -Nueva Canarias (NC)-  que ahora pita como sustancia fundamental para que Rajoy llegue a La Moncloa. Nunca se les pasó por la cabeza, y mucho menos como ejecutantes de una abstención para beneficiar al PP. Quevedo, Román y sus cuadros, muchos de ellos en la onda de los cristianos de base, se definen como nacionalistas de izquierda,  alejados por conciencia de cualquier favor político al que ven como enemigo  de clase. El mejor activo de Nueva Canarias, Antonio Morales, presidente del Cabildo grancanario, rechaza de plano cualquier componenda con el PP. No se lo permite su visión de la economía, su estrategia de sostenibilidad energética, su afán por la soberanía alimentaria, su solidaridad con los movimientos alternativos de los pueblos sometidos. Pedro Quevedo, para entendernos, forma parte de ese conglomerado político: de hecho, su voto y el de un concejal de sus filas fueron decisivos para que saliese adelante el pacto de Podemos y PSOE en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Ahora, por ingeniería electoral, NC en confluencia electoral con el PSOE, tiene la suerte o la desgracia de ser decisiva para la investidura de Rajoy. Y aquí Pedro Quevedo tiene como superficie el vinagre más espeso de toda su carrera: él se atiene al pacto para la candidatura que firmó con sus socios. Allí no se recoge nada al respecto.

NC ya se ha expresado con contundencia en contra de un posible apoyo a Rajoy, negados en absoluto a aceptarlo a cambio de, por ejemplo, un nuevo plan de inversiones para Canarias.

El partido de Román Rodríguez se separa, en este sentido, del oportunismo del que hace gala la diputada de Coalición Canaria (CC) Ana Oramas, que ve en la necesidad de su voto una circunstancia de oro para la reivindicación nacionalista frente al Estado.

Quevedo, para desgracia de Rajoy, al menos hasta ahora, no se encuentra en esta onda, entre otras cuestiones por la política de tierra quemada que hizo el exministro José Manuel Soria en la isla: el enfrentamiento que mantuvo con Antonio Morales, líder de NC, por el modelo energético fue sonado. 

El voto de este diputado que acabará en el grupo mixto tras la constitución de las Cámaras tiene tras de sí una importante carga ideológica. Toca al PP convencerlos. No va a ser fácil.  

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