Málaga Solidaria

Voluntariado versus oportunismo

16.07.2016 | 05:00

Sólo «A veces sentimos que lo que hacemos es una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota», dijo la Madre Teresa de Calcuta. Sí, he elegido esta frase de la madre Teresa de Calcuta porque plasma de manera implícita la importancia del papel del voluntariado en las sociedades, un papel incuestionable, pero también expresa de manera implícita los sentimientos de las personas que lo realizan. Y en pro de ello, quiero comenzar el artículo reconociendo el valor que tienen y felicitando a todas las personas que son y han sido voluntarias, o lo serán; porque son grandes personas, porque suman, por su labor, por su humanidad, por su altruismo, por su compromiso, por su lucha por hacer un mundo un poco más justo. «Desde mi experiencia puedo afirmar que gracias al voluntariado el tercer sector en la ciudad de Málaga continúa en pie».

Dicho esto, el objetivo de este artículo es lanzar unas reflexiones a la sociedad en general y a las organizaciones, entidades, centros, etc. en particular sobre el rumbo que el voluntariado está tomando en esta época de crisis que estamos viviendo. ¿Qué significa realizar voluntariado? Una pregunta tonta, ya que conocemos bien el significado de la palabra, además existe una variedad de definiciones de voluntariado al alcance de todos y todas, por lo que no haremos referencia a ellas. Es decir, sabemos en qué consiste hacer un voluntariado o lo que ello significa, sin embargo, este significado generalizado es muy superficial y frívolo, ya que no vislumbra otros muchos aspectos que se deben tener en cuenta.
Deténganse un momento y reflexione sobre las siguientes cuestiones: ¿Qué mueve a una persona a realizar voluntariado? ¿Es totalmente altruista o todas las personas voluntarias esperan algo a cambio en beneficio propio? Y las organizaciones, ¿desde qué óptica o en atención a qué hacen uso del voluntariado?

Los motivos que llevan a una persona a realizar voluntariado son totalmente altruistas, es decir no esperan a cambio ninguna retribución económica, esto está claro Sin embargo, motivos hay tan variados como personas, desde volver a estar activo y sentirse útil, buscar una vida más social y salir de la soledad, poner en práctica lo estudiado y adquirir experiencia, sentirse en paz consigo mismo, sentir felicidad haciendo feliz a otras personas, experimentar y conocer; y otra no menos lícita y que ha aumentado con la crisis, darse a conocer y conseguir una oportunidad de trabajo. Hasta aquí queríamos llegar.

Los jóvenes recién graduados encuentran en el voluntariado una vía para continuar su aprendizaje práctico y al mismo tiempo tener una oportunidad de trabajo. Ahora con la crisis se han incorporado a este grupo personas trabajadoras que ante un despido encuentra en el voluntariado una manera de continuar activo, poder demostrar su valía y por tanto conseguir un puesto de trabajo, el retorno al mundo laboral. Pero las organizaciones, centros o entidades, parece que no son conscientes de este hecho, o sólo se miran su ombligo sin importarles más allá. Existen algunas entidades que deciden realizar un contrato cuando ya no encuentra personas voluntarias disponibles, otros debido a los recortes subsisten gracias al voluntariado y aunque quieran contratar no pueden, otras sencillamente no contemplan a la persona voluntaria como posible trabajadora de la empresa y así suma y sigue. Bien es cierto, que una persona voluntaria no puede sustituir a un trabajador, que el voluntariado está regulado, pero la realidad es otra muy distinta. Hay disciplinas en las que el porcentaje de personas voluntarias en el mercado es muy alto, viéndose casi obligadas a realizar voluntariado si quiere adquirir experiencia, experiencia que no es reconocida como tal a la hora de justificarla para optar a un puesto de trabajo. Esto es muy ingrato, pero lo que a mí me resulta más penoso aún es que trabajemos en el tercer sector y no podamos ponernos en la piel de estas personas voluntarias. Señores, todo tiene un límite, por favor cuidemos nuestro valor humano, seamos coherentes y no nos aprovechemos del buen hacer de las personas en beneficio propio. «Mañana podrías ser tú».

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