Cartas al director

19.07.2016 | 05:00

Interpretando un sueño
Como todos, éste fue un sueño inverosímil. Era un día de verano igual que hoy, hacía tanto calor que soñé ir a la playa. La encontré llena de gente, unos echados al sol y otros deambulando de acá para allá, todos buscando agua para mitigar el bochorno veraniego, pero el mar estaba seco, ni siquiera una lágrima para evitar los acaloramientos embarazosos. Viendo aquel panorama decidí volver al punto de partida para seguir soñando, mientras que del fondo del océano surgía un fuerte grito: ¡Despertad, corazones despertad! Llenaos de amor, hasta que la paz ahogue el egoísmo y que de él, no quede ni su nombre; pero como voz que clama en el desierto, nadie la escuchó, porque la playa quedó vacía. Al final, la obscuridad de la noche se rindió al amanecer de un nuevo día, como siempre lleno de esperanza.

Ojalá se viviera en un mundo irreal, donde el ser humano tuviera más de humano que de ser y solo buscara la felicidad como único objetivo. ¿Tendremos que esperar mucho...? Probablemente hasta la otra vida.
Federico Barbero
Málaga

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