Tribuna

Pokémon es Gran Hermano

La aplicación móvil de Pikachu no es solo un juego, sino una plataforma para recabar datos con la que sus creadores quieren revolucionar las redes sociales, avisan los expertos

31.07.2016 | 05:00

Si usted está enganchado a Pokémon Go, tenga en cuenta que está mordiendo el anzuelo de las grandes multinacionales. La plataforma móvil que ha revolucionado el sector tecnológico no es un juego, es un Gran Hermano encubierto. Según aseguran los expertos, la aplicación se aprovecha de la inocencia de sus jugadores para recabar toda la información posible sobre sus experiencias cotidianas. El objetivo de Niantic, una spin-off de Google y auténtico creador de la aplicación de Pikachu, es obtener una gran base de datos que desarrolle el concepto actual de red social. Facebook sabe lo que hacemos, pero la que está por venir dirá lo que tenemos que hacer. De hecho, ya estamos cayendo en sus redes al intentar atrapar Pokémon por toda la ciudad. Quien manda es el smartphone.

El origen
La compañía que ha hecho posible Pokémon Go no es Nintendo como muchos piensan, sino una empresa nacida en 2010 como extensión de Google: Niantic. El ingeniero informático y experto en ocio digital Iván Fernández Lobo, creador de Gamelab (la feria más importante sobre consolas en España) afirma que Nintendo es una pieza más del juego. «Lo que quería la empresa estadounidense era captar la mayor cantidad de datos posibles sobre la vida cotidiana de las personas. Y una forma de conseguirlo era a través de 'Pokémon», explica. Con este paso, Niantic tendrá capacidad en unos años para modificar la forma en la que se comunican las personas. «El objetivo es crear una plataforma en la que se intercambien el mundo real y el virtual. Es decir, evolucionar el concepto de red social para compartir no sólo informaciones como hasta ahora, sino experiencias».

Las Poképaradas
La base del funcionamiento de la aplicación Pokémon-Go es el GPS del dispositivo móvil, por lo que su tecnología «no es tampoco muy innovadora», destaca Iván Fernández Lobo. La compañía dependiente de Google diseñó en 2014 otro juego de rol dependiente del GPS, llamado Ingress. «A partir de él, Niantic creó puntos de interés, es decir puso chinchetas en el mapa, que son ahora las Poképaradas. Estos puntos corresponden con las zonas más transitadas y alrededor de ellos el juego va sacando aleatoriamente pokémons a través de un algoritmo», detalla Lobo. Por supuesto, la plataforma no percibe las diferencias de altura y a juicio de Santiago Martín, experto en expresión gráfica en la ingeniería de la Universidad de Oviedo , tiene el mérito de integrarse perfectamente en la escena. «Que los Pokémon deduzcan dónde está el suelo no es nada fácil. Es muy costoso desde el punto de vista del diseño de la computadora. Lo que hace es calcular la geometría de lo que ve, haciendo secuencias de fotos», explica.

La clave del éxito
La realidad aumentada lleva años funcionando, pero Google ha sabido estar en el momento oportuno. Existían ya aplicaciones que la utilizaban pero no los móviles capaces de admitirla no estaban tan universalmente extendidos, dice Iván Fernández Lobo. Pokémon Go es un juego blanco, es decir no promueve la violencia en contrapunto a sus competidores. «La obsesión de Nintendo siempre es crear juegos familiares y saludables. En este sentido, creo que está cuestionando el papel del jugador tradicional, que siempre está en casa y solo», señala Santiago Martín.

El negocio
La aplicación móvil se descarga gratuitamente, por tanto la pregunta es: ¿De dónde sale el dinero? Iván Fernández Lobo explica que las posibilidades de negocio son enormes. Para empezar, los aficionados que quieran acceder a ciertos objetos o funciones podrán comprarlos. Otra fuente de ingresos son todos los dispositivos relacionados con el juego, como las pulseras Pokémon Go Plus, un dispositivo de muñeca que se conecta al teléfono móvil a través de Bluetooth y, mediante un led y vibraciones, notifica al jugador de acontecimientos del juego, como, por ejemplo, la aparición de un pokémon en las proximidades. Otra de las vías que están dejando más dinero a los creadores de Pikachu es la posibilidad de que las empresas paguen por colocar en las proximidades de su tienda un gran número de pokémons. «Es una forma de acercar al cliente al establecimiento y de que consuman», dice Santiago Martín.

La oportunidad
Pokémon Go ha generado una doble reacción en el sector de los videojuegos, según opina Iván Fernández Lobo. Por un lado, de decepción y por otro, de oportunidad. Con la primera, el ingeniero informático se refiere a todos aquellos profesionales que veían venir que la realidad aumentada iba a marcar un antes y un después en el sector y sin embargo no apostaron lo suficiente por ella. Y con la segunda, Lobo se refiere a la puerta que abre el juego de Pokémon. A partir de ahora no sólo se podrán impulsar nuevos videojuegos basados en el GPS del móvil, sino participar en la nueva red social que maquina Google. Respecto al nacimiento de nuevos juegos, Santiago Martín cree que Pokémon Go puede tener una aplicación en el ámbito turístico. Propone por ejemplo una aplicación que ofrezca a los visitantes la posibilidad de hacer una visita virtual de la ciudad con la búsqueda de monumentos.

Eso sí, los usuarios del juego que en apenas unos días se ha convertido en un fenómeno mundial deberían ser conscientes de que la aplicación no es tan inocente como pueda parecerles. No sólo están ofreciendo información sobre sus hábitos y rutinas, sino dando pistas para la inminente revolución que se avecina en las redes sociales y la comunicación digital.

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