Tribuna

Inteligencia artificial y ciencias cognitivas

14.08.2016 | 17:45

El matemático británico Alan Turing (1912-1954) fue el principal creador de la teoría de la computación cuando, en su trabajo de 1937 titulado «Sobre números computables», caracteriza un computador (que por entonces era un calculador humano, ya que aún no existían computadores electrónicos) como un mecanismo de procesamiento de información. Es decir, un computador, ya sea un humano o una máquina que haga su trabajo, se caracteriza por recibir e incorporar información, transformarla y entregar el resultado de tal transformación. Por ejemplo, puedo recibir la información de que la ingesta de alcohol afecta a la buena conducción de vehículos, así como tomar conciencia de que he bebido varias copas, y entonces puedo declarar que no estoy en condiciones de conducir bien.

Los computadores electrónicos, con altas capacidad de memoria y velocidad de cálculo, no surgieron sino coincidiendo con la segunda guerra mundial, siendo el ENIAC, de la Universidad de Pensilvania, presentado al gran público en 1946 en Filadelfia, el punto de partida de la carrera de computadores, de modo que en 1951, tanto en USA como en Gran Bretaña, los computadores pasaron de los laboratorios de investigación a las empresas que los usaban. A su vez, en 1962 aparecieron los primeros computadores personales (PC), y ya en 1981 nuestros preciados y familiares computadores portátiles.

Pero Alan Turing no sólo anticipó la construcción de computadores, sino que también anticipó la cuestión filosófica acerca de si un computador, adecuadamente programado, realmente es inteligente, en el sentido (al menos) de entender preguntas y proporcionar respuestas oportunas. Esta cuestión la planteó en 1950 en su trabajo «Maquinaria computacional e inteligencia». La respuesta de Turing fue que, para el año 2000, se podrían programar computadores mecánicos con una alta capacidad de memoria capaces de entender y responder preguntas como hacen los humanos, y además conjeturó que hacia fines del siglo XX nadie se opondría a hablar del pensamiento de las máquinas.

Pero no fue sino en el verano de 1956, hace ahora unos sesenta años, que se habló abierta y públicamente de «inteligencia artificial». Tal cosa ocurrió en la llamada Conferencia Dartmouth, que fue un conjunto de reuniones científicas de diez matemáticos celebradas en Dartmouth College, en USA. Que yo sepa, salvo uno de ellos, los demás desafortunadamente ya han fallecido, aunque su proyecto de ciencia de la inteligencia artificial está tan vivo que ha desembocado en la robótica inteligente. Y además, como destacaré más adelante, este proyecto de inteligencia artificial, se incluyó en el campo de las ciencias cognitivas o ciencias de los agentes de conocimiento.

Entre los diez de la Conferencia Dartmouth son especialmente notables John McCarthy (1927-2011), Marvin Minsky (1927-2016), Allen Newell (1927-1992) y Herbert Simon (1916-2001). Justamente McCarthy fue el que acuñó la expresión de «inteligencia artificial» (IA) para referirse a los trabajos que todos ellos estaban realizando para construir máquinas inteligentes; además creó (con Minsky) el laboratorio de IA del Instituto Tecnológico de Massachusetts y también el laboratorio de IA de la Universidad de Stanford. A su vez, Marvin Minsky, fallecido recientemente, fue siempre el gran propagandista de la IA, llegando incluso a sostener que los robots inteligentes sucederán y suplantarán a los humanos.
Finalmente Allen Newell, que también era psicólogo, y Herbert Simon, que fue Premio Nobel de Economía, presentaron en la conferencia un programa de computador que demostraba teoremas lógicos; además estos científicos publicaron en 1972 su obra conjunta Resolución de Problemas Humanos, donde sostienen que el computador programado y el solucionador humano de problemas son ambos especies que pertenecen al género más amplio de «sistema de procesamiento de información» (SPI).

También en 1956, hace ahora unos sesenta años, se celebró en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge (USA), un congreso titulado «Teoría de la Información», que puede ser considerado como un hito fundamental en el surgimiento del campo interdisciplinar de las ciencias cognitivas. En este congreso estaban presentes los ya citados Newell y Simon con su programa de demostración de teoremas por computador. También acudió el lingüista Noam Chomsky (actualmente con 87 años), quien presentó su noción de gramática universal, de carácter innato, opuesta radicalmente a la psicología conductista (contraria al innatismo) por entonces imperante. Y asimismo el psicólogo George Miller (1920-2012) presentó un estudio sobre los límites humanos en la capacidad de procesar información, señalando que nuestra memoria inmediata se limita a aproximadamente siete items. El propio Miller, en una conferencia pronunciada veintitrés años más tarde de este congreso, dijo que se había ido del congreso con la fuerte convicción de que la psicología experimental, la lingüística teórica y la simulación de procesos cognitivos mediante computador formaban parte de una totalidad mayor, y también que durante años había estado trabajando en pro de una ciencia sin saber cómo denominarla.

Esta totalidad mayor recibió su nombre unos años más tarde, en 1975. En este año se publicaron dos trabajos colectivos con títulos reveladores. Uno de ellos se titulaba Representación y comprensión: Estudios en Ciencia Cognitiva; en el prefacio se dice que el libro contiene estudios en un nuevo campo que llaman ciencia cognitiva, y que la ciencia cognitiva incluye elementos de psicología, ciencia de la computación, lingüística, filosofía y pedagogía, pero que es más una integración que una intersección de estas disciplinas. El otro libro se titulaba Exploraciones en Cognición; al final del libro se dice que los esfuerzos concertados de varias personas procedentes de las disciplinas relacionadas de la lingüística, inteligencia artificial y psicología pueden estar creando el nuevo campo de la ciencia cognitiva. Lo cierto es que en 1977 se creó la revista Cognitive Science y dos años más tarde se reunió, por primera vez, en La Jolla (California), la Sociedad de Ciencia Cognitiva. Con ello, y desde entonces, el campo de investigación interdisciplinar de ciencias cognitivas dispone de una revista de difusión especializada (aunque actualmente hay otras más) y de una sociedad científica (aunque actualmente hay científicos cognitivos en otras sociedades).

Pero conviene aclarar algo más la propia noción de ciencias cognitivas, así como su relación con la inteligencia artificial y la psicología contemporánea. Para empezar las ciencias cognitivas son las ciencias de los agentes cognitivos. Y entonces puede parecer que bastaría con hablar, como hasta 1975, de conocimiento y de ciencias del conocimiento. Sin embargo hablar de ciencias cognitivas y de cognición viene exigido, a mi entender, por la aparición de dos transformadoras novedades. La primera de estas novedades es la concepción de que un agente de conocimiento es un sistema de procesamiento de información, tal como adelantó Turing y detallaron Newell y Simon. Según ello, cualquier agente cognitivo tiene unidades de entrada de información, una memoria o almacén de información, un procesador de información y unidades de salida de información. La segunda de estas novedades, en consonancia con lo anterior, fue aún más radical, ya que se dejó de entender que el conocimiento era algo reservado a los humanos, tal como pensaba el viejo Descartes (1596-1650), para advertir que también los animales son sujetos cognitivos e incluso los computadores son sujetos cognitivos. Por supuesto puede discutirse y se discute si todos los animales conocen y si son inteligentes, y también puede discutirse y se discute si todos los computadores conocen y si son inteligentes.

Estas cuestiones se tratan, tanto teórica como prácticamente en estudios avanzados de ciencias cognitivas. En la Universidad de Málaga disponemos desde hace dos años de un Master en Ciencias Cognitivas (masterencienciascognitivas.com), que es único en España, ya que solo este Master comprende tanto estudios de inteligencia artificial como estudios de psicología cognitiva, es decir, entre sus profesores hay tanto psicólogos como informáticos, además de filósofos y biólogos.

*Pascual F. Martínez-Freire es catedrático Emérito de Lógica y Filosofía de la Ciencia. Universidad de Málaga

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