Tribuna

La ley del número: 1936/2016

15.08.2016 | 05:00

En aquel caluroso julio de 1936, muchos de los que podían irse de vacaciones, habían huido de la canícula de las grandes ciudades, bien a las playas cercanas o los pueblos, como era la costumbre, pero la conspiración que había en marcha contra el régimen republicano que advino en abril de 1931, tuvo su desenlace en aquel fatídico 18 de julio, cuando un sector del ejército al mando de los denominados generales africanistas y comandado por el general Franco, se alzó contra el poder constituido de la II República, se iniciaba así la Guerra Civil española.

Y hacía 5 meses y concretamente en febrero de 1936 se habían celebrado las terceras elecciones generales tras dos bienio consecutivos pendulares. Unas elecciones que estuvieron marcadas por la polarización efectiva de las fuerzas políticas presentes. Las fuerzas de izquierdas se agruparon formando una candidatura de frente popular y que estaba compuesta por los partidos de Unión Republicana, Izquierda Republicana , Esquerra, PCE, POUM y PSOE, frente a la candidatura de centro derecha, donde Acción Popular se unió a los agrarios, monárquicos, tradicionalistas y lo que quedada del partido Republicano Radical. El escrutinio de los votos daba unos resultados ajustados con el triunfo del Frente Popular , que consiguió formar gobierno.

Estamos a 80 años de aquellas elecciones respecto a estas recientes de 2016, ¿ Qué ha cambiado? Aunque se ha hablado de una polarización muy parecida a aquellas, la España actual apenas se parece a aquella España republicana Estamos en una monarquía, que en 1931 fue sustituida por la república y es que la problemática actual nada tiene que ver con aquella del 36 donde los problemas estaban centrados en la cuestión social , la reforma agraria o la cuestión religiosa, si acaso queda la rémora de la cuestión nacional, radicaliza por la actitud de los nacionalismos vasco y catalán. Era impensable hablar del Estado de Bienestar.

A ello ha contribuido el desarrollo económico de los años 70 y el advenimiento de las clases medias como impulsoras de esta cambio social y por ende una clase obrera que jamás hasta ahora había alcanzado unos derechos sociales tan avanzados.

De aquel contexto político, pervive el PSOE, que ha sabido evolucionar del maximalismo oportunista marxista a las teorías de la socialdemocracia moderna. Dentro de la tradición de los partidos republicanos solo pervive Esquerra, radicalizado en su afán independentista y un PCE que se creyó que toda España era comunista y de tener un poder desmesurado y que ha ido a la deriva ante sus contradicciones teóricas y prácticas con una tendencia hacia su desaparición. Mientras que, en la tradición de los partidos conservadores de la derecha, el Partido Popular recoge el espíritu de lo que fue Acción Popular.

Pero lo que ha caracterizado a estas elecciones, ha sido la confirmación de los partidos emergentes, nacidos en contestación a la crisis institucional del sistema político, era el aire fresco para un sistema bipartidista en quiebra.

Y en esto que nació Podemos, surgido en el entorno de profesores de la facultad de ciencias políticas de la Universidad de Madrid y que con una habilidad estratégica y teórica ha conseguido capitalizar la protesta espontánea del 15 M. Una nueva fuerza para un nuevo tiempo, con soluciones reales para el tiempo presente, pero he aquí que todos sus dirigentes tenían sus raíces en el comunismo fracasado y no habían vivido otra cosa , a pesar de sus contradicciones consiguieron llevar en esas primeras elecciones a ser la tercera fuerza política, todo un éxito, pero al repetirse las elecciones, sus dirigentes tuvieron la ilusión de dar el sorpasso al PSOE, y querían conseguirlo aliándose con la moribunda Izquierda Unida, así Podemos perdía su frescura, de la noche a la mañana y se hacía viejo. Esto hizo que los votantes hipotéticos que venían del PSOE no vieran con buenos ojos esta coalición, craso error estratégico, y más estando presente la pinza con el PP para impedir un gobierno encabezado por Sánchez en alianza con Ciudadanos, reeditando la fórmula de la conjunción y que podía haber sido una alternativa válida para gobernar España.

Y Ciudadanos, que era el otro partido emergente y que venía a emparentar con el republicanismo contrista de Martínez Barrios o Lerroux, ha venido a capitalizar el voto moderado de las clases medias golpeadas por la crisis. A pesar de su preocupación por normalizar la situación política con un gobierno en unión de PSOE ante la negación de Rajoy de formar gobierno, ha sido castigado por el electorado. Y traigo a colación, lo sucedido con UpyD que a pesar de ser el más combativo contra la corrupción ha sido también castigado de una forma injusta.

Después de 6 meses de aquellas elecciones, los números mandan y seguimos donde estábamos, para formar gobierno, en aquellas primeras Rajoy desistió, dejando a Sánchez y Rivera para llegar a un pacto , pero tuvieron la pinza del PP y Podemos y el cambio se frustró.

Ahora le toca el turno a Rajoy, y los más lógico es que el PSOE le diga y le pague con la misma moneda del no con la que le pagó Rajoy.

Otra combinación que dan los números, sería reeditar un gobierno de izquierdas con los independentista, sumando los escaños de izquierdas darían ese resultado, pero la situación política actual no es de emergencia, como era en aquel año de 1936 con las amenazas del fascismo y el nazismo,
Siendo el gran peligro que acecha a la España actual como es su disolución, por las exigencias de los independentistas, seria un gobierno de Concentración Nacional Democrático, compuesto por los partidos constitucionalistas y presidido por una personalidad de prestigio e independiente, la solución más urgente para normalizar la situación política.

Ahora bien, siguiendo la teoría del profesor Sartori, debía gobernar el partido más votado, pues como muy bien dice las coaliciones son anti democráticas, pues de hecho llegan a gobernar partidos que han sido perdedores en las elecciones.

La ley del número lo dice todo, nadie ha ganado, pero la racionalidad se impone como modo de salir de esta situación a la solución de los grandes problemas que acechan a España.

*José Velasco Gómez es historiador y autor del libro: 'La Segunda República en Málaga'

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