El palique

Ujier cansado

Puede que la de cronista parlamentario sea una gran profesión de futuro. Hay más debates en el Congreso de los Diputados que olas en el mar

01.09.2016 | 05:00

Entre las profesiones con más futuro tal vez esté la de cronista parlamentario. Antes eran señores muy doctos de tanta prosapía como los propios diputados. Pero el oficio muta. Ahora, para cubrir, informar, de tan magna cita, hace falta gente que comente el atuendo de sus señorías, que les hagan vídeos y fotos, preguntas serias y preguntas chorras. Filólogos que analicen los discursos, expertos en comunicación no verbal para que nos expliquen luego en las teles qué significan los gestos de uno y de otro. Ayer en los digitales podíamos encontrar el dato de qué marca es la corbata de Rajoy, cual el peluquero de Sánchez, quién la novia de Rivera, dónde desayuna Iglesias o en qué despacho de croquetas cercano a la Carrera de San Jerónimo se habían puesto como odres unos cuantos veteranos del PP. Todas las televisiones emitieron desde el comienzo, por la mañana, la sesión. No importa la redundancia, o sea, lo emitía Tele 5 pero también Cuatro. Antena 3 pero también La Sexta. Conforme iban pasando las horas ya cada cual tiraba a lo suyo: a más política o a la info rosa o al documental curioso. Reunimos más al Congreso que a las comunidades de vecinos. España es un ujier cansado. Raro país en el que un debate de investidura es algo casi cotidiano. Si yo soy malo, usted es pésimo, le dijo Rajoy a Sánchez. Rajoy es mal orador y buen parlamentario. Es pésimo cuando balbucea, abusa de lugares comunes, de frases hechas y de tópicos, que es casi todo el tiempo. Sin embargo, es brillante cuando ataca e improvisa. Cuando improvisa atacando. También, cuando habla contra los nacionalismos. Ya he entendido lo del no es no, no hace falta que lo argumente, señaló también el candidato del PP, construyendo un argumento que en realidad lo que quiere decir es que todo esto puede ahorrarse, todo es prescindible, todo es para nada. O es un anarquistón o tiene acendrado eso de que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía.

Los narradores del debate se esforzaban en ponerle emoción. Puede ser la primera vez que muchas televisiones a la vez emiten algo que es tedioso y largo y además todo el mundo sabe el desenlace. O sea, un No a Rajoy como la catedral de Burgos, si bien hay quien compara en tamaño a ese no con El Escorial.

A veces viendo los debates parlamentarios uno está deseando que salga Tardá para que anime la cosa. Las apuestas van diez a uno a que la camisa negra es siempre la misma y que en Cataluña y de civil va de blanco. Tardá tiene pinta de frailuno o trabucaire. Simpaticote por las tonterías que dice, que no son sobre si Cataluña es una nación o no y sí sobre la calidad democrática de nuestras instituciones. Puede que no sea mucha, pero para él es que, directamente, son ilegítimas. Este país tiene a todos sus anti sistemas cobrando del Presupuesto del país que detestan. Con escaño. Y ujier llevándoles agua.

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