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Los animales ya no son lo que eran

Los últimos estudios con perros, chimpancés y cabras los hacen más «humanos» de lo que creíamos

02.09.2016 | 00:51

El estudio de la Universidad de Budapest sobre los perros ha confirmado (y sustentado en pruebas científicas) algo que casi todos los dueños de canes ya sabían: que sus mascotas entienden el significado de sus palabras y diferencian las distintas entonaciones de sus amos. Los animales ya no son lo que eran: animales, bestias, seres sin sentido. Ahora se parecen más a nosotros de lo que creíamos. Veamos un surtido de los últimos estudios en este sentido. El Centro Nacional de Investigación de Primates Yerkes de Estados Unidos publicó recientemente un estudio que concluye que los chimpancés se inclinan más hacia la cooperación que hacia la competición. De hecho, utilizan mecanismos similares a nosotros para lograr metas comunes. Hasta la fecha se suponía que la capacidad para alcanzar consensos era exclusivamente humana, aunque el panorama político español invite a sospechar si realmente tenemos esa habilidad. Otro. Decimos que alguien está «como una cabra» cuando lleva una existencia ciertamente dislocada y vive ajeno al mundo. Un trabajo de la Universidad Queen Mary de Londres, liderado por Christian Nawroth y Alan McElligott, sostiene que las cabras son más listas y están más centradas de lo que pensábamos. De hecho, estos científicos aseguran que el ganado caprino busca comunicarse con los humanos al modo en que lo hacen los perros. Buscan un contacto ocular con su dueño para que las ayude en la resolución de un problema. Estos expertos añaden que el proceso de domesticación de la especie ha influido más en la capacidad de comunicación entre los humanos y los animales de lo que se pensaba anteriormente, según informa la agencia Sinc. Uno de los primatólogos autores del trabajo sobre los chimpancés mencionado al comienzo de este artículo se llama Frans de Waal, que ha publicado recientemente en Editorial Tusquets un libro titulado ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? El libro está lleno de ejemplos de «cognición animal» –un término que antaño se consideraba absurdo– como el de una orangutana aficionada a adornarse cuando tenía un espejo delante, delfines que reconocen su propia imagen, moluscos que utilizan herramientas o loros que suman. De Waal se pregunta qué es la conciencia y advierte que aún no sabemos definirla. También cuestiona los métodos que utilizamos para medirla en los animales. Y se hace una pregunta inquietante: «¿Acaso alguien pondría a prueba la memoria de los niños arrojándolos a una piscina para ver si recuerdan por dónde salir?». Al final todo lleva a buscar qué nos diferencia. Platón dijo que el hombre era la única criatura desnuda que caminaba sobre dos piernas. Diógenes desplumó un pollo y lo soltó: «Ahí tenéis al hombre de Platón».

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