En corto

Muro sin cemento

05.09.2016 | 05:00

No es sólo que, como se suele decir, el papel lo aguante todo; es que el NO, cuando uno está en minoría y no ha recibido del electorado la encomienda de gobernar, puede tener detrás una filosofía. Me refiero ahora al NO incluso sin alternativa. Por ejemplo: que en el marco de una política económica impuesta por la UE, a la que no es posible resistirse, pero que por un lado se considera inadecuada para impulsar la economía, y por otro muy lesiva para los sectores sociales a los que uno representa, se prefiera quedar al margen de toda responsabilidad de gobierno, aunque sea indirecta; añadiendo que ese NO sin proponer alternativa expresa el querer de mucha gente digna.  Este, por ejemplo, podría ser un argumento, o, como se dice, una filosofía política. El problema surge cuando el NO se emite a palo seco, sin una filosofía detrás: como una historia con desenlace pero sin argumento.

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