El Pallique

El edificio de correos

11.09.2016 | 05:00

Está ahí, erguido y tiznado como si le hubiera llovido carbón o como si hubiese ocurrido una tragedia bélica que lo hubiera dejado en pie como testigo. Tiene además un velo, que no llega a ser burka y que no lo protege de miradas indiscretas. El edificio de Correos, que ya no es de Correos, se emplaza sucio pero aún majestuosomente provinciano en la avenida de Andalucía, frente a Hacienda, que tiene una sede con más salud y parné y actividad. Uno piensa a veces en que en ese inmueble podría haber un buen hotel, un gimnasio, una terraza, restaurantes en las alturas, unas grandes tiendas en esa entreplanta que le sale a modo de barriga. Podría ser, en fin, uno de los emblemas de Málaga, pero no pasa de ser (por el abandono, no por el aspecto y empaque y hechuras) un mojón de grandes proporciones, si bien la palabra mojón siempre me ha parecido ya aumentativa. No en vano, también tenemos la palabra mojoncito. Falta un término medio.

El edificio de Correos en Málaga le trae a uno recuerdo de cuando se enviaban cartas y paquetes o iban a recogerse. Una vez me pusieron un giro. Yo casi no sabía lo que era un giro. Resultó ser un puñado de billetes que recompensaba haber sido el segundo o tercero (tal vez tres participantes) en un certamen literario en el que había de glosarse con brevedad no exenta de lirismo un producto típico de provincia vecina que no obstante nunca me había gustado demasiado. También fui en una ocasión, ansioso, cuando no había la tecnología de ahora, a recoger un carné de conducir renovado. Previamente me lo habían llevado a casa. Pero yo no estaba. No sé donde estaría. Conduciendo, no. La Junta quiere dar al edificio uso comercial, o sea, que el Ayuntamiento permita que lo sea. Por ver si lo endilga. La Junta es la dueña porque el edificio lo recibió como parte del pago de la deuda histórica del Estado con nuestra Comunidad.

Si a los catalanes o a los vascos le dan en pago de una deuda histórica o algo un edificio en vez de dinero fresco, se oyen los gritos hasta en Estambul, no descartando que los alaridos y el victimismo y el raca-raca se dejara también sentir en Yakarta y Yakutia. 600.000 euros han pagado ya, al menos, de IBI. Y subiendo. Bien podría haber venido a la provincia una inversión y que el Gobierno central hubiese hecho lo que creyera conveniente con el tal edificio que ahora nos resulta tan gravoso. Qué chapuza. El artículo avanza y aún no hemos empleado el término mamotreto, dado que no nos parece adecuado por mucho que seamos conscientes de que no pocos lectores ya lo habrán calificado mentalmente así al pensar en él. El edificio de Correos. Ya no es la sede de Correos, claro. Desde 2010. Lo fue durante 25 años. Hasta el 86.
Antaño, el palacio de Correos y Telégrafos era el actual Rectorado, en el Parque, espléndido edificio neomudéjar. Nos pega mucho a los malagueños tener cosas abandonadas. La Equitativa. Cosas a medio hacer. La catedral. También nos pega sin tener culpa estar enredados en cuitas institucionales. No se va a tocar un tabique ahí ni que pasen diez años. Y menos si la cosa pasa por que el Ayuntamiento le haga un favor a la Junta.

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