Inventario de perplejidades

Predicar con el ejemplo

18.09.2016 | 05:00

La sorpresa de la campaña electoral gallega fue el anuncio de la próxima paternidad de Núñez Feijóo, que espera un hijo para febrero. El padre ya ha cumplido 55 años y la madre, Eva Cárdenas Botas, directiva de Inditex, 51. El niño será el primer hijo del presidente de gobierno en funciones de la Xunta de Galicia y el segundo de su actual pareja. Hasta aquí la escueta nota de sociedad. Pero la noticia tiene otros alrededores. Galicia es la región de España donde envejece más aceleradamente la población. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, uno de cada cuatro habitantes supera los 65 años y tan solo durante 2015 la comunidad perdió 12.570 de ellos, lo que supone una importante sangría sobre un conjunto de 2.734.655. La situación ha sido calificada de «desierto demográfico» e incluso de «suicidio demográfico» por los expertos, que observan con preocupación que la tendencia aumenta y que Galicia podría acabar cerrando por defunción. Unos datos tan desalentadores no podían pasar desapercibidos a la clase política y desde hace unos años se hacen promesas retóricas de fomento de la natalidad que hasta la fecha no han alcanzado resultado práctico alguno. La propuesta de medidas se inició con Fraga que puso en marcha un llamado plan de «Revitalización demográfica» que incluía ayudas económicas a madres con hijos menores de 3 años. El León de Villalba estaba obsesionado con la decadencia demográfica de Galicia y a medida que se internaba en la vejez seguramente experimentó la dolorosa impotencia de no poder él mismo contribuir al aumento de la natalidad y así animar al resto de la población a hacer lo propio. La política de Fraga la continuó el gobierno de Touriño con parecidos resultados y después la retomó Núñez Feijóo. El señor Feijóo desembarcó en el cargo con fama de solterón irreductible y con aparentes pocas ganas de formar una familia numerosa. Durante los primeros ocho años de mandato se mantuvo en esa posición pero no por ello renunció a prometer ayudas a la natalidad bajo la rúbrica de «Dinamización demográfica», un rótulo que parece incitar a la movilización general de los hasta hora decaídos espermatozoides galaicos. Desconozco en qué porcentaje esas medidas de fomento de la procreación han podido limitar el pavoroso problema que supone el envejecimiento poblacional. En cualquier caso, felicito al señor Feijóo y a su pareja por su próxima, y espero que feliz, paternidad. No deja de ser un embarazo patriótico.

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