Sol y sombra

Cháchara

21.09.2016 | 05:00

La «corrupción de Rajoy» que proclama Sánchez a los cuatro vientos como pretexto para seguir con su movimiento pendular antes de caerse no es una novedad política en este país. No quiero decir por ello que la corrupción resulte más soportable pero es un hecho que arrastra España desde la década de los ochenta y que, en su faceta organizada y corporativa, inauguró precisamente el partido del candidato socialista. El PP ha hecho con ella una ingeniería cleptocrática bastante particular, sin embargo antes del embeleso actual por el dinero, existieron comisiones, financiaciones ilegales, convolutos, etcétera, que nadie debería olvidar y mucho menos esta especie de adán socialista empeñado, por su propia supervivencia, en aplicar un rasero distinto a los comportamientos corruptos. El caso de los ERE andaluces tendría que servir, al menos, para hacerle reflexionar. Como la avaricia forma parte de la condición humana y nunca dejará de haber corruptos en la vida pública lo que hay que tener son leyes e instrumentos eficaces y ágiles para castigarlos. El «tú más» es una pérdida de tiempo que no soluciona el problema y convierte a la política en una cháchara absurda y sectaria al servicio exclusivo de los intereses particulares de algunos de los que se dedican a vivir de ella, como es el caso de Sánchez, un dirigente que hasta ahora ha sido incapaz de ver más allá de sus narices porque lo único que, en definitiva, le interesa es resolverse a sí mismo y continuar con su insustancial trayectoria. Si no le cortan las alas, los socialistas lo acabarán pagando. Al PSOE no le va a salvar el cacareo reiterado sobre la corrupta indolencia de Rajoy, que a pesar de lo que ha caído es capaz de conseguir dos millones y medio más de votos que su virginal aspirante.

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