Perdidos y encontrados

De primero: otra oportunidad...

Ubicado en el edificio de un antiguo colegio en calle Pulidero, el Comedor de Santo Domingo se mantiene desde la fe cristiana al servicio de personas a quienes no se les pregunta sobre ninguna fe

22.09.2016 | 05:00

Pues el comedor nació de una idea de la parroquia de Santo Domingo alrededor de 1987. Había muchas personas que demandaban comida en el barrio y ante esa realidad surgió la idea de proporcionar un local donde darles de comer. Al principio, las mismas personas que iban a comer se dedicaban a pedir alimentos por los mercados para que luego se cocinaran en lo que más tarde sería el comedor€» Esto lo cuenta, en un reportaje de Fernando Barranquero, la directora del Comedor de Sto. Domingo, Mari Ángeles Martín. Resulta fácil admirar mientras habla su sólida delicadeza, sin titubeo alguno. Mari Ángeles es de esos espíritus dedicados más a la acción que a la contemplación, un «ángel fieramente humano», como titulaba aquel poemario existencial Blas de Otero. «Esto es ser hombre: horror a manos llenas / Ser y no ser eternos, fugitivos / Ángel con grandes alas de cadenas»

Ubicado en el edificio de un antiguo colegio que hubo que rehabilitar en calle Pulidero, en el malagueño barrio de la Trinidad, el comedor se mantiene desde la fe cristiana al servicio de personas a quienes no se les pregunta sobre ninguna fe. Personas que han perdido algo más importante aún que cualquier Fe: la esperanza. El jesuita Jorge Lamote comía y dormía con algunas de esas personas indigentes en los comienzos del comedor. Personas que llegaban, como llegan hoy, agujereadas por el miedo y el desafecto. Semejantes nuestros, aunque nuestro pánico a vernos en su abismo nos haga no mirarles en lo que nos asemeja. En devolverles la esperanza andan los trabajadores sociales y los imprescindibles voluntarios del comedor que cuentan su experiencia, emocionante, en ese reportaje. No sólo les dan de comer, o les arreglan unas gafas rotas, o les dan libros a los niños de una familia que no los tienen, intentan darles y que se den otra oportunidad, devolverles la autoestima y reinsertarles laboralmente.

El Comedor recibe aportaciones del Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, pero necesita del mecenazgo y los socios para salir adelante. Por eso celebra mañana (como lo celebraron el año pasado sobre todo quienes asistieron al festival) su Festival Solidario de Flamenco y Poesía. Será a las 20 horas en la Sala Unicaja del antiguo conservatorio María Cristina, y actuarán la enorme cantaora Rocío Bazán y el guitarrista mágico Daniel Casares, junto a Miguel Astorga, Andrés Cansino, Manuel Millán y el bailaor David Martín.

Si el poeta homenajeado el año pasado fue Pepe Infante, este año lo será la entrañable Inés María Guzmán, algunos de cuyos versos los interpretará el estupendo Joaquín Núñez, premio Goya por su personaje en la película Grupo 7.

El cartel de este año refleja, con el trazo feliz y los colores de Idígoras, el rostro racial de una flamenca de Ronda para la historia malagueña del cante, Anilla la gitana. De su semblanza se encargará, tras su abandono de la política institucional, el hoy profesor y flamencólogo Salvador Pendón€ Por 10 euros, tanto cuesta tan poco. Y se puede dar más. Nos vemos allí mañana.

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