La Mirilla

Una división anecdótica

La lucha por el control de la estructura es siempre la más despiadada. Para ellos, además, es especial. Leninismo

23.09.2016 | 01:36

Dicen que Íñigo Errejón es el moderado de Podemos, pero detrás de las gafas y el pelo bien cortado, el número dos de la formación morada es tan radical como Pablo Iglesias y su coleta. Criados en las juventudes comunistas, aprendieron de la revolución bolivariana que para llegar al poder hay que alcanzar a las masas. Discursos mayoritarios y metáforas sencillas. El fin de la izquierda y la derecha. El alumbramiento de «los de arriba» y «los de abajo». Conceptos con los que «el pueblo» pueda identificarse sin que nadie tenga que definirse ideológicamente. Porque si hay que definirse, cualquiera que haya compartido una conversación privada con Errejón o se haya leído su tesis doctoral sabe que sus posturas son radicalmente (post)marxistas y minoritarias. Como las de Iglesias y Monedero.

La disputa, pues, no es ideológica y se circunscribe al ámbito de la estrategia. De acuerdo ambos con Ernesto Laclau –los discursos deben adaptarse para atraer al destinatario–, su objetivo es sencillo: seducir a la mayoría para llegar al poder. Errejón es pragmático: ocupar el espacio político del PSOE, atraer a la clase media. Iglesias es visceral: ser la nueva Izquierda Unida, luchar desde abajo. El primero cree que queda camino por recorrer, el segundo que hay que cambiar de carretera. El secretario general de Podemos acusa al giro moderado de su discurso –corbata incluida– de la «derrota» del 20D. Su amigo y número dos cree sin embargo que el error fue juntarse con IU, un partido identificado con el comunismo y el pasado.

Y en medio del debate identitario, el dilema: Cuál es la estrategia acertada para alcanzar el poder. ¡Ay, el poder! Iglesias y Errejón lo anhelan. Y no sólo a nivel político, también a nivel orgánico, de partido. La lucha por el control de la estructura es siempre la más despiadada. Para ellos, además, es especial. Leninismo. Un partido alrededor de un líder. Los círculos, devenidos en excusa, se dividen ahora entre «pablistas» y «errejonistas», fracturando un partido que apenas comienza a estar hilvanado. Por eso Podemos necesita que gobierne Rajoy. Y que lo haga con la abstención de Pedro Sánchez. Porque llegar al poder pasa por acabar con el PSOE. Y es ahí, en cómo llevar a cabo la matanza, donde Iglesias y Errejón discrepan. Pese al alboroto, una anécdota.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine