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El planeta es mi patria (III)

Es necesario, pues, que iniciemos una transición hacia formas de estar en el planeta cuya eficacia y funcionalidad ha sido probada durante millones de años: las biorregiones

23.09.2016 | 01:36

Las fronteras de los estados, que son líneas arbitrarias, atraviesan las fronteras que dibuja la naturaleza, que son fronteras vivas. Naciones y estados se superponen a biorregiones. Hay delimitaciones políticas y culturales, sobre límites naturales. Comparados con los ecosistemas, sin embargo, los sistemas humanos resultan torpes e imperfectos.

Qué es un estado. Según el Tratado de Paz de Westfalia de 1648, es una organización destinada al dominio de un territorio y una población. Una biorregión es un área con características comunes definida por sus límites naturales: clima, ríos, geología, fauna, flora. Por sus ritmos propios. Tiene ésta un significado profundo para la gente que vive en ella. Hay un arraigamiento a la tierra, al lugar donde se vive y un respeto por los demás seres vivos. A la vez existe una conexión viva con las demás biorregiones. Se crea así una conexión con el planeta. A esta conexión se le llama resonancia. La biorregión es un territorio geográfico, ecológico, pero también mental y emocional, que cuestiona las fronteras políticas y la organización estatal.

En este contexto la identidad debe ser entendida como identificación. «Identificarse es un proceso». Y en la vida podemos estar atravesados por diferentes identificaciones, unas más fuertes que otras. La identidad, sin embargo, «es una camiseta o un tatuaje que uno no se lo puede quitar». Identificación, por tanto, es diferente de identidad. Otra característica que destaca su diferencia es el hecho que la identidad necesita homogeneidad. Ayuda a la dominación. Esta inclinación se observa, en lo político, en la creación de estados-nación étnicamente homogéneos. Y también se observa en la relación que mantenemos con la naturaleza, con los organismos modificados genéticamente.

Es necesario, pues, que iniciemos una transición hacia formas de estar en el planeta cuya eficacia y funcionalidad ha sido probada durante millones de años: las biorregiones. Tenemos que volver a rehabitar el territorio. Convertirlo en un lugar de vida, no únicamente en un lugar de residencia. Esto significa ser parte del territorio, familiarizarnos con sus características naturales. Convertirnos en nativos de un lugar. Ser conscientes de la relaciones ecológicas que operan dentro y alrededor del mismo. Establecer una cultura adaptativa a los ciclos y a las condiciones concretas del lugar. Construir una forma-de-vida conectada con el entorno. Para el paradigma biorregional los objetivos sociales se contemplan desde una perspectiva ecocéntrica. En contraposición a él, la izquierda contempla lo social desde una perspectiva antropocéntrica.

El biorregionalismo es un objetivo político útil para la construcción de una nueva división territorial que supere los criterios económico-administrativos caducos sobre los que se basa la actual división territorial. Este modelo es otra visión de la organización territorial basada en criterios biocéntricos y de sostenibilidad a largo plazo, útil para definir comarcas naturales como comunidades humanas, animales y vegetales entendidas como unidades políticas integradas. Es válido para organizar la vida de dicha comunidad acuerdo con sus sistemas naturales; sus estructuras de intercambio, tanto interiores como exteriores; sus propias necesidades como comunidad; y sus propios sistemas de sostenimiento biológico a largo plazo. Es una vuelta al futuro.

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