Raso y junto al palo

Marcelino, cuestión jurídica pendiente

03.10.2016 | 00:59

Cesare Prandelli, nuevo entrenador del Valencia, es profesional con currículo. No es un becario como Gary Neville. Tampoco es un casi catecúmeno como Pako Ayestarán. Independientemente de los resultados que el equipo obtenga bajo su dirección nadie puede discutir su historial. No es un advenedizo.

Es el primer fichaje serio de la etapa Lim. La solución alcanzada por el club para cubrir el puesto, tras el fracasado intento de contratar a Marcelino García Toral, los clubes, La Liga de Fútbol Profesional y el Comité Nacional de Entrenadores deberían trabajar para eliminar una traba que desde la reglamentación deportiva, conculca las leyes que afectan a todos los trabajadores y Marcelino lo es y en paro. Es una batalla más para delimitar las funciones de una federación deportiva cuando va más allá de la legislación nacional.

«Planteado ante los tribunales, el caso Marcelino podría dejar sin efecto la norma que le impide fichar por otro club después de haber sido despedido por el Villarreal, pero el Contencioso Administrativo carecería de eficacia inmediata puesto que los plazos del proceso se prolongarían de modo que el entrenador no llegaría a tiempo para trabajar esta temporada».

Según el profesor Fernando Pérez Espinosa, en este caso «se están protegiendo los intereses del club por el que estaba inscrito. Favorece al empleador que lo despidió».

La norma federativa que impide que un trabajador en paro, en ese caso un entrenador, pueda volver a desempeñar su labor, está fijada en el artículo187 del Reglamento General, que considera el año futbolístico del 1 de julio al 30 de junio del año siguiente y, en este caso, Marcelino fue inscrito por el Villarreal en tiempo que contiene la reglamentación.

El artículo está pensado para que un entrenador que ha preparado a un equipo y lo conoce sobradamente después de haberlo dirigido no se haga cargo de otro al que habrá de enfrentarse y ello supone ventaja. El ex entrenador del Villarreal, efectivamente, participó en la pretemporada, con lo que tuvo ocasión de dirigir partidos amistosos. Su despido, sin embargo, fue decidido antes de que comenzara la competición oficial, con lo que la aplicación del citado artículo federativo es discutible. El artículo 162, en opinión de expertos, contiene un vacío legal puesto que no especifica si el entrenador ha de haber dirigido al menos un encuentro oficial.

Desde el punto de vista del profesor Pérez Espinosa, con la prohibición a Marcelino «se establece, en la práctica, doble sanción: La administrativa y la deportiva. En este caso no ha habido incompatibilidad y se han amplificado los efectos de la sanción que le ha infligido el club al destituirle. En otras palabras, la aplicación literal de la norma amplifica los efectos del despido».

La discusión sobre este asunto podría llevar al fondo de la cuestión, estudiando si se ha podido llegar a la incompatibilidad dado que Marcelino, salvo que se interprete literalmente la norma, no ha dirigido al Villarreal en competición oficial. Este caso, que podría ser estudiado y llevado a la Federación con el deseo de suprimirla, no sería cuestión extraña dados los antecedentes que existen en otras cuestiones. Baste recordar la supresión del derecho de retención o, desde el punto de vista internacional, el caso Bossman, que si bien es cierto que a él no le favoreció, acabó siendo ventaja para miles de futbolistas. El Comité Nacional de Entrenadores tiene la obligación moral de defender los intereses de sus miembros que en ocasiones como el presente han sido conculcados ya que la norma federativa está en contra de la reglamentación laboral nacional.

En el fútbol suele haber prejuicios para acudir a los tribunales. El Tribunal Supremo acaba de anular la resolución del Consejo Superior de Deportes sobre los controles a deportistas a quienes obligaba a estar localizados de forma permanente «y desproporcionada y que vulnera el derecho a la intimidad».

La Ley del Deporte en la cuestión del Antidopaje establece la localización habitual, pero «no permanente». Las sentencias en determinados cuestiones de diversas federaciones avalan la posibilidad de acudir a los tribunales y ganar.

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