El Palique

Día de colegio

Rajoy telefoneó protocolariamente al gestor mayor del PSOE. Fue protocolo, dijeron. Mientras, Susana Díaz visitó un centro escolar

04.10.2016 | 05:00

Vino ayer Núñez Feijóo a Andalucía a arropar (ahora que empieza el frío) a Moreno Bonilla, presidente del PP andaluz, en uno de esos desayunos político informativos que tan de moda están. Bonilla quiere que se le pegue algo de Feijóo, que gana elecciones por absoluta y aparenta diez años menos. Bonilla optó por un corbatón verdoso como de boda y se entretuvo a ratos en su discurso en meterse con Susana Díaz, con lo cual le da un protagonismo del que en ese acto carecía. Mientras, la presidenta de la Junta se fue a visitar un colegio. A los políticos les gustan mucho ir al colegio. A la universidad, no tanto. En los colegios te dan una collejita cariñosa los chaveas, pegas cuatro balonazos en el patio con ellos, les preguntas qué quieren ser de mayor, eliges a una o uno para arrearle dos besos; coges a uno sin sobrepeso en brazos, ríes mucho y te dejas hacer fotos. Prometes algo de fondos para unas reparaciones en el centro en cuestión y resaltas luego la importancia de la educación para hacer ciudadanos libres...

Y así de repente no pareces un conspirador ni un partidario de organizar comités federales y sí alguien que da en la televisión bien y amablemente y despreocupado de esos ruidos mundanos de la política. Luego ya te vas al recreo.

Con todo, y dada la voraz curiosidad de algunos asistentes, periodistas, incluso, Díaz dijo que ahora no toca hablar de la investidura de Mariano Rajoy, sumiendo a no pocos en una desesperante perplejidad cuando no en la pregunta (formulada de manera más fina por Albert Rivera) que podríamos enunciar así: para qué diantres este cirio entonces.

Lo de la investidura no es que no toque, es que, sea para abstenerse o sea para decir no, no hay otra cosa, otra prioridad, no hay asunto más urgente. Tal vez a Susana Díaz le ha faltado añadir al «ahora no toca» un «tocará cuando nos aclaremos». Para tratar de aclarar la cosa habló ayer el flamante gestor mayor, Javier Fernández, presidente de Asturias, al que le han venido de repente encima todos los focos. Tanto, que hasta Rajoy interrumpió su prolongado descanso para llamarlo. Fue protocolo, dijo Fernández. El país arde y estos con juegos florales. No está de más la cortesía. La acción está aún mejor en según qué contexto. Y luego está Sánchez, sobre el que se especula. Unos son partidarios de que concurra a las primarias. Otros son más partidarios de que no haya primarias. No va a dejar el escaño. Tampoco se le espera en un colegio. Sánchez es ya como Roy Batty en Blade Runner. O sea, que puede decir aquello de «he visto cosas que nunca creeríais». Incluso puede decir he visto naves de combate en llamas más allá de Orion: Ferraz. No cabe decir aquello de habrá que esperar acontecimientos, dado que el único que se espera es el de la sesión de investidura, que puede llevarnos otra vez al señor de Pontevedra o a unas nuevas elecciones. En el PSOE hay quien opina que llueve a gusto de nadie.

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