Cartas al director

09.10.2016 | 05:00

Vieja guardia del PSOE

González, Rubalcaba y Zapatero han echado de la secretaria general del PSOE a Pedro Sánchez haciéndole dimitir tras dos años de permanencia al no querer ser el hombre de paja que pretendían y demostrar independencia en su cargo para maniobrar en la situación de parálisis que aún pervive en España.

Han aprovechado los malos resultados de las últimas elecciones en Galicia y Euskadi para atribuirle desde que acedió a la secretaría el contínuo descenso de los escrutinios electorales que ha ido sufriendo el partido, olvidando que cuando ellos estaban no existía el partido Podemos, formación de jóvenes universitarios, al que se han traspasado muchos votantes, presumiblemente hijos de socialistas descontentos de la corrupción y maniobras internas, desde que se instauró la presente supuesta democrácia en España.

Ello ha significado que los votos de izquierda se han repartido entre PSOE y Podemos, y de ahí este presunto descalabro al que han buscado afanosamente una cabeza de turco, rompiendo en Ferraz la unidad del partido, a modo de «golpe social», forzando unas votaciones a mano alzada que defendían avanzar un congreso extraordinario en el que la militancia hubiese tenido mucho que decir en defensa de quien fué elegido por ellos. Pero Sánchez perdió y sus oponentes se han propiciado de una gestora para dirigir el PSOE y a buen seguro (muy proclive a las tesis defendidas por los barones), dará acceso a la abstención que precisa Rajoy para ser investido presidente y evitar al nuevo candidato y las tan temidas terceras elecciones.

La militancia y muchísima opinión pública, incluída la mía, está muy molesta y entristecida por el deplorable expectáculo acaecido en la sede socialista y la espectación de lo que va a suceder a partir de ahora va a determinar una reacción de desaprobación socialista, porque lo sucedido perjudica mucho electoralmente al partido, y beneficia el continuismo del PP, con su imparable corrupción y muchísimos problemas judiciales.

Me duele haber podido comprobar el oportunismo de hasta hace muy poco compañeros de Pedro Sánchez, en especial Susana Díaz, que con sus «lagrimitas» le han ocultado sus intenciones y ahora están haciendo de él «leña del árbol caído».

Van a haber en el partido unas primarias y espero no se impida con otras maniobras la participación de Pedro Sánchez, quien después de su dimisión comentó su segura asistencia.
Luis Vinuesa Serrate. Málaga

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