La señal

Los sobrecogidos

15.10.2016 | 23:58

Si es que las cosas son como son, no es que Iglesias o Carmena vayan o no vayan al desfile del Día de la Hispanidad –genocidio lo llaman los suyos, olvidando los 100 millones de muertos del comunismo en el mundo, menudo genocidio–, es que EH Bildu celebra que Podemos le apoye en «el derecho a decidir». La cabra tira al monte. Pero lo triste es que el PP no aprende y recoloca a Mato en la Eurocámara pese a que está siendo juzgada en la Gürtel, que no se puede poner una vela a Dios y otra al diablo. ¿Y van a hacer una renovación? Yo digo que hay que decidir con hechos clamorosos si se quiere seguir siendo parte del pasado o del futuro. Ésa es la cuestión. Nunca compres mula coja pensando que sanará. Las buenas son y se encogen, ¿las cojas que no serán? En estos interrogatorios del juicio de la Gürtel hubiera seguido las técnicas del profesor Simon Oleszkiewicz, de la Universidad de Gotemburgo, que demuestra por primera vez de forma empírica la efectividad de una forma de obtención de información que muchos especialistas en inteligencia vienen intuyendo desde hace décadas; se trata de ser más conversador y menos incisivo, hacer más afirmaciones y menos preguntas directas. ¡Cuántas cosas se saben hablando y escuchando!, dicen que si tienes solo una boca y dos oídos, escucha el doble de lo que hables, yo diría que más del doble. Me encantó, por ejemplo, escuchar a José Carlos Gaspar, marketing del Unicaja Baloncesto, que nos contó a las empresas del Club Euronova lo que aprendió durante cinco años en EEUU; o lo que nos contará en una próxima tertulia el abogado Vidal Setién sobre la responsabilidad penal del empresario en el ejercicio de su actividad; o lo que me susurra Francisco Martínez, experto en seguridad, tras un reciente viaje a Nador; o Juan José García, de Farma Química Sur, sobre el la V Jornada Científica de la Asociación Española de Farmacéuticos Formulistas.

Pero hay gente cabal más allá de la Gürtel, como Francisco Verdú, el único ex consejero delegado de Bankia que no hizo uso de la tarjeta black, hay que ser muy hombre para resistir la tentación de ese dinero fácil, en cambio todos los demás€ Frente a estas gestas, la podredumbre moral de una animalista que en Twitter le deseaba la muerte a un niño con cáncer que quiere ser torero, Adrián Hinojosa. Aizpea Etxezarraga se llama ella, que Dios la confunda. Hay que ser mala persona para decir eso, y le ha hecho el peor favor al movimiento animalista, al que no he leído condenar a esta escapada de las cuevas de Zugarramurdi. Sin embargo, el esqueleto de Pepita, esos huesos hallados en otra cueva, la de Nerja, y que datan nada menos que del 6.130 antes de Cristo, empiezan a ser restaurados. La joven murió a causa de una otitis, vaya, sobre los 20 años de edad. ¿Cuál sería la vida de aquella joven en aquellos acantilados?

Pero al igual que ingenieros de la UMA trabajan en resolver algunos enigmas de Marte, ¿si se aplicaran a los misterios de los cursos de formación, un poner, y tantos otros, no hallarían resultados?, a mí me intrigan las cuentas beee y los sobres, allá en el Manzanares, que son los que mueven el mundo, a los perceptores los llamo los sobrecogidos. Ya lo decía mi querido John Stuart Mill, la lógica no observa, ni inventa, ni descubre, pero juzga. Y Torremolinos pone en marcha su primera comisión de investigación, que preside la ciudadana Ángeles Vergara. Esperemos a ver qué encuentran. Y Cifuentes cada vez se escora más a la izquierda, aunque lleve un paraguas nacional, y avisa a la coach que ofrece en internet cambiar la orientación sexual de los gais, ¿si fuera de heterosexual a gay habría algún problema? Ella es Elena Lorenzo y ahora el pecado se llama lgtbfobia, ¡qué palabreja!, los nuevos pecados del siglo son de dificultosa pronunciación pero políticamente correctos. Cada época tiene su Inquisición y detrás de ella caminan en tenebrosa corte todos sus acólitos. Valle-Inclán escribía:

Ráfagas de ocaso, dunas escampadas. La luz y la sombra gliando en el monte: tragedia de rojas espadas y alados mancebos, sobre el horizonte. La culebra de un sendero tenebroso, la sombra lejana de uno que camina, en medio del yermo el perro rabioso, terrible el gañido de su sed canina.

cima@cimamalaga.com

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