Pasando la cadena

Don 'Billetino' Pérez

26.10.2016 | 05:00

Aquí, los cuartos son los que mandan, vino a decir don Florentino a los socios madridistas este pasado fin de semana para justificar que, según su inapelable y omnímodo criterio, el Real Madrid no necesita un director deportivo. Escuchándole, cualquiera puede entender que son sus billetes los que tienen vara de mando, pero el dinero que maneja este hombre orquesta no es suyo. Y por ahí empiezan los matices y algunos de sus desvaríos. Los suficientes para celebrar el irónico hallazgo de que ha logrado convertirse en el mejor presidente en la historia?del FC Barcelona.

Bajo la presidencia del señor Pérez, el Madrid ha ganado tres Ligas, tres Champions League y dos Copas del Rey, aparte de otros ocho títulos de menor enjundia. Y en ese periodo el Barça ha ganado ocho Ligas, cuatro Champions, cuatro Copas del Rey y otros ocho títulos segundarios. Es decir, empatados a ocho en titulillos y goleada de los culés a los merengues, dieciséis a ocho, en los importantes. Ése es el resumen concluyente, por explícito y sin discusión, de la política deportiva de este confeso don «Billetino» durante sus trece temporadas en la poltrona.

A esa evidencia habría que añadir los más de 1.200 millones de euros invertidos en fichajes, los diez entrenadores quemados y que su máxima estrella, Cristiano Ronaldo, se lo dejó fichado Ramón Calderón, quien ganó dos Ligas en dos temporadas por mucho que su gestión institucional fuera poco recomendable.

Además de su alusión al «general dinero», con lo que conlleva de prepotencia, escaso mérito y valor pagado frente a la inteligencia futbolera, que desprecia; añadió que para fichar a los mejores no hacen falta expertos; él sabe. Es decir, que siguiendo su dedo, no hace falta entender de fútbol para saber siempre quiénes son los mejores. Y eso hasta podría valer si se tratara de un deporte individual, pero es todo lo contrario.

Lo mejor del juego colectivo no está basado en disponer de los mejores del mundo en cada posición, sino en que se conjuguen y sepan para qué están, a lo que juegan y lo que se espera de ellos para el lucimiento del conjunto. Y para eso, también, deben estar bien dirigidos.

En ese aspecto el Real Madrid de Pérez no es un dechado de virtudes. Solo hay que constatar el infumable desfile de técnicos en sus dos etapas, cada cual con criterios distintos, hasta el punto de que todavía no tienen los blancos un estilo de juego definido; carencia generalmente reconocida incluso por los forofos blancos más recalcitrantes. Como botón de muestra, Ancelotti y otros han denunciado que en el Real Madrid el criterio meramente futbolístico es bastante irrelevante y las injerencias presidenciales son constantes y negativas.

El Real se ha convertido con don Florentino en el referente mundial del fútbol de cartera, con todos los aspectos negativos que tal emblema conlleva, como el de la anarquía futbolera y ganarse la antipatía generalizada de clubes y públicos. Esa deriva, no obstante, la comenzó Lorenzo Sanz, quien tampoco fue un ejemplo en lo institucional pero ganó dos Champions y una Liga en tres años de mandato, dejándole una plantilla y un técnico, Vicente Del Bosque, campeones de Europa.

Lo más valioso de la presidencia del señor Pérez es el lustre institucional y que ha ahuyentado a arribistas y trincones, lo cual no es poco,  y su aparente gestión económica aun a costa de perpetuarse en el cargo. Pero su verdadero éxito es el personal. En eso es un auténtico fenómeno. A Florentino Pérez no lo conocía nadie en el 2000, más allá de sus amigos, y en el 2006 era el empresario más conocido de España. Y desde su vuelta en 2009, que coincidió con el cuajo de la crisis económica –¡qué vista!–, ha elevado ese halo a nivel mundial. Y es que, hay que ser muy brillante para convertir al Real Madrid, la primera marca española, en su departamento de relaciones públicas.

Lo lamentable es olvidar que Gento, Pirri, Del Bosque, Velázquez, Camacho, Santillana, Butragueño, Sanchís, Raúl o Casillas no llegaron de talonario al Real Madrid, como tampoco los que han hecho al Barça el mejor del siglo XXI. Ojalá acierte Zidane con su mezcla de hombres y nombres para hallar el buen camino; la sombra de Mou sigue alargándose.

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