26 de octubre de 2016
Tribuna

Los niños sólo se harán con la cabeza

Las clínicas de Varsavsky mantendrán congelados los ovocitos y el esperma e implantarán un embrión cuando los clientes lo deseen

26.10.2016 | 05:00

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, tener un hijo venía a ser un efecto secundario, a veces indeseado, de la práctica del sexo, esa excitante aplicación que todos los humanos llevamos de serie en el sistema operativo, a fin de garantizar la pervivencia de la especie. Con la llegada de los métodos anticonceptivos la causa y el efecto empezaron a desconectarse cada vez más y en un futuro no es nada descartable que el ser humano no llegue a relacionar siquiera la felicidad del revolcón con el «loco bajito» que viene al mundo nueve meses después.

Parece que hacia ahí nos quiere encaminar Martín Varsavsky, un empresario de telecomunicaciones y emprendedor empedernido, que está dispuesto a desatar una segunda revolución sexual con la apertura de una red de clínicas a gran escala que mantendrán congelados los ovocitos y el esperma de sus clientes y fabricará e implantará un embrión cuando ellos lo deseen. Hijos listos para servir. Calentar y a la cuna. Su «invento» no consiste más que en ofrecer a las personas fértiles las técnicas que utilizan las que tienen problemas de fertilidad. Así, dice, ya no será un problema tener hijos en edad avanzada. Se acabaron las prisas. No habrá problemas de que se «pase el arroz» pues, cuando el cliente lo desee, le sacarán de la nevera el material genético que se extrajo cuando era joven y lozano (un material en estado óptimo) y comenzará el embarazo. El precio del servicio será183 euros durante tres años. Cómodos plazos. Cualquiera puede permitir tener un hijo «pa luego». Además, lo que Martín Varsavsky promete es que los bebés le quedarán totalmente «niquelados» a los clientes pues se hará una selección genética del material para evitar enfermedades congénitas o patologías que puedan ocasionar abortos.

Este argentino de ascendencia judía y nacionalizado español, nacido en Buenos Aires en 1960, no deja de poner en marcha nuevos proyectos. Fue cofundador de Jazztel, creador de Viatel, Ya.com, o Fon y ya en diciembre de 2015 sorprendió a todos en el Campus Madrid al presentar su proyecto de fertilidad para personas sin problemas de fertilidad. El nombre de la empresa, Prelude Fertility. Entonces hubo alguno que dudó de que llevase a buen puerto su proyecto, que desvinculará ya totalmente las relaciones sexuales de la reproducción, pero acaba de conseguir 182 millones de euros de distintos inversores para poner en marcha esta startup. En realidad no va a vender nada nuevo, sino que busca un público nuevo para un producto existente. Pero sabe lo que hace. O, al menos, cómo venderlo bien. Cuenta entre su equipo como directora de marketing con Allinson Johnson, que estuvo detrás del lanzamiento del Iphone de Apple. Una maestra en hacer productos deseables. ¿Y hay algo más enternecedor y emocional, algo más deseable que un bebé? Además, Varsavsky ya ha adquirido un hospital en Atlanta, con cien empleados y el mayor banco de almacenamiento de ovocitos del mundo, llamado MyEggbank.

Este emprendedor –que tiene seis hijos por fecundación in vitro– aseguró durante la presentación de su proyecto que su único objetivo era «ayudar a formar familias». Trasladará las técnicas de infertilidad a personas fértiles con la meta de evitar «paternidades penosas», acabar con las urgencias de las mujeres por tener hijos o combatir lo que llama «infertilidad secundaria», es decir aquellas familias con un único hijo. Para este ingeniero con familia numerosa, las parejas de retoño único son una «epidemia». Con él, los hijos, como las pizzas, estarán listos para ser servidos en un momento. Con él podremos ser hijos del amor, pero nunca más de la pasión.

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