20 de noviembre de 2016
La señal

Muerte lenta

20.11.2016 | 00:56

Desde luego, la intuición de Edmun Burke de que España es una ballena varada en las costas de Europa es exacta tras ver cómo en el Congreso Podemos et al (Convergencia, Compromís y PNV) no aplaudieron, otros como ERC y Bildu ni acudieron; pero esta es la España que tenemos, un retrato de época. Después está el «rebaño digital» del que habla Jason Leinier y la absolución de Zapata por sus tuits, de la que nos arrepentiremos poquito a poquito, como ahora nos estamos arrepintiendo de la dejadez frente a los taifas, llevamos mucho tiempo bebiendo un veneno que mata lentamente. El viejo dicho de que si le das suficiente tiempo se ahorcarán ellos mismos, nos lo podemos aplicar nosotros, aunque Espinar inicie la purga contra los errejonistas y Colau aumente las dietas para sus altos cargos. Colau emula al enemigo que combate y así se vuelve enemiga de sí, es de libro. Esto me lleva a hablar con mis amigos, en El Rescoldo, de las diferencias entre el populismo de izquierdas y el de derechas –porque la marea de la victoria de Trump no baja–. Adam Posem, director del think tank Peterson Institute for International Economics y el escritor y activista de izquierdas Marlon James –Breve historia de siete asesinatos– opinan que los populismos de derechas se deben más a factores culturales y los de izquierdas a cuestiones económicas. Esto podría arrojar luz sobre la emergencia de los populismos izquierdistas en las crisis económicas, casos de Grecia y España.

Otra clase de crisis son las que sufren los niños y niñas acosados por sus compañeros de colegio, éstos verdaderos canallitas que no han debido contar con la más mínima educación que merezca este nombre por parte de sus padres. Los cuatro menores detenidos por la Policía Nacional en Alicante como presuntos implicados en otro caso de acoso a una compañera de clase, traen a la actualidad estas prácticas, ante las que algunos colegios, quiero creer que muy pocos, no reaccionan sino con paños calientes. ¿Cuántos no serán los menores que padecen esta clase de terrorismo y que llevan en su corazón un daño quizá irreparable?, ¿no funciona la responsabilidad civil sobre los padres de estos maltratadores?, debería. En la Costa del Sol hay otros canallas a los que también se busca, aquellos fugitivos del Reino Unido que podrían vivir entre nosotros y que la National Crime Agency publicita para conocimiento público, de los veinte fotografiados una mujer.

En cambio, me encuentro un hombre bueno en el imán de la mezquita de Marbella –la del rey Abdul Aziz–, El Sheikh Allal Ahmed Bachar. Es también un hombre sabio, él predica sin odio y desde el conocimiento de la tierra que pisa, no desde una escuela de orígenes ajenos a nuestra cultura. Aunque es de Ait Bou Setta (Marruecos), le gusta decir que sus orígenes están en Córdoba. En Marbella hace su trabajo, que es vocación, desde hace 37 años. Almorzamos en Magna Café, en las alturas de Marbella, con el mar al fondo y un campo de golf a los pies, un campo de rotarios. Hablamos de la muerte del príncipe Turki, uno de los hermanos del rey Salmán. Es la segunda vez en menos de un año que Felipe VI se ha visto obligado a suspender un viaje oficial a Arabia Saudí. Hace un día soleado y de un frescor estimulante. Aquí abajo han tenido y tienen lugar muchas historias nunca contadas. Enfrente, en Tánger, hay otras, por eso Iñaki Martínez publica La ciudad de la mentira, amor en tiempos de Casablanca. ¡Ay, siempre me estoy quejando! Todo fue verdad porque yo me lo inventé, que diría Ana María Matute. O todo es verdad, o mentira, o verdad y mentira, o ni verdad ni mentira, en la lógica oriental.

No me puedo sustraer a las páginas de los libros, en las que hay menos confusión que ahí afuera. Jorge Fernández me sale al paso con el Premio Málaga de Ensayo y su obra Iconomaquia. ¿Y qué pensará Piedad Bonnett, la escritora colombiana que acaba de ganar el Premio Generación del 27 por Los habitados después de suicidarse su hijo?, dice que ya solo puede producir poesía desde el dolor. Para ella estos versos de finales del XVII, de Sor Juana Inés de la Cruz:

Al que, ingrato, me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo, ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

cima@cimamalaga.com

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