Tribuna

El sueño del crecimiento

Habría que afrontar de una vez la redistribución capaz de frenar el galope de la desigualdad

23.11.2016 | 23:10

Irónicamente, la política proteccionista de Trump motiva en Bruselas un pase –tardío– de la austeridad al crecimiento. Está por ver qué opina Schauble de las «inyecciones» monetarias defendidas por los tecnócratas de la UE, cuya principal contribuyente sería Alemania. Los socios del sur no consiguen ajustarse al déficit pactado y se les perdonan las sanciones para atajar la marea euroescéptica. Todos los deficitarios tienen problemas internos, y el más importante de España es sostener el sistema de pensiones. Si no es fuertemente financiado, el giro al crecimiento puede agravar el decalage entre las cuotas sociales de la población trabajadora y el coste de las pensiones, ya sin «hucha» que lo cubra.

Con las magnitudes de deuda pública y privada a la vista, las posibilidades de mayor financiación de este país no son brillantes. Estas evidencias siempre tropiezan con el sistema fiscal, que no se atreve a gravar las grandes fortunas con criterios de justicia distributiva. Esas grandes fortunas son hermanas de las grandes empresas, beneficiarias, además, de exenciones y bonificaciones difícilmente digeribles por el contribuyente de a pie. El beneficio es sin duda el objetivo –y el derecho– de la actividad empresarial, no cuestionado aquí como principio sino como cuantía. Las grandes rentas se han disparado con una reforma laboral que empobrece a la población y destruye la fuerza estabilizadora de la clase media en el tejido socioeconómico. La contradicción entre el precario crecimiento del empleo y el vaciamiento del fondo de garantía de las pensiones habla por sí sola.

La fiscalidad española es injusta y peligrosa en coyunturas como la presente. Habría que afrontar de una vez la redistribución capaz de frenar el galope de la desigualdad, y para ello no hay otro camino que el de una más justa recaudación entre los que más tienen, penalizar con mayor rigor la evasión o las deslocalizaciones y gravar las causas incontroladas de la destrucción y/o precarización del empleo, entre ellas las del trabajo robotizado que expulsa a las personas. La ideología neoliberal ya no tiene un pase en el mundo desarrollado si obstruye la prosperidad general.

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