El palique

Enero cuesta

Practique un moderado optimismo. Estamos casi a mediados de mes. Modere la manteca colorá

11.01.2017 | 05:00

Estamos en la cuesta de enero. No se retire. No es un artículo pesimista. Más escarpada y difícil es la cuesta de septiembre. Así que mírelo por ese lado, podríamos estar en septiembre pero lo cierto es que estamos en enero. Y vivos, que no es poco. Enero caliente, el diablo trae en el vientre. No se pese. No blasfeme. Apague la tele por las tardes, que tiene tendencia a exhibir impúdicos y engañosos anuncios sobre caros yogures que bajan el colesterol. Aminore la ingesta, no obstante, de manteca colorá. Abra un libro. Aunque sea malo. Le alejará de la nevera, de las preocupaciones e incluso del frío. Consuma información meteorológica, se sentirá bien al saber que en cualquier sitio están peor, con ventisca y bajo cero.

Si se pone a régimen, recuerde que es usted y no su gato o perro el que lo está. Otto sigue teniendo derecho a comer como un marqués. Piense en las vacaciones de verano. Bueno, en realidad esa es una actividad practicable todo el año, pero reflexione acerca del hecho cierto de que enero está más cerca del verano de lo que estaba noviembre. Acérquese a un concesionario de coches caros y pregunte. No tiene un duro para tal gasto pero ocupará la mente y se olvidará de que no está yendo al gimnasio. De paso adquirirá formación útil para conversaciones de ascensor acerca de los profundos avances en la industria del motor e incluso sobre lo mucho que ha variado para bien la longevidad de los embragues. El vendedor también se lo agradecerá. Al estar hablando con usted se olvidará deque no vende nada, de que está a régimen, de que ha dejado de fumar y de que fuera hace frío. Haga bricolaje. No, mejor, no haga bricolaje. Mejor, consulte la RAE por saber si bricolaje es con jota o no. Medite sobre quién puede ser el próximo candidato de su partido favorito a la alcaldía de su pueblo. Si a los cinco minutos le duele la cabeza o no se le ocurre ningún nombre, a lo mejor es buen momento para pensar en iniciar su carrera política. Si ya es político, le duele la cabeza y no se le ocurre ningún nombre, mejor dedíquese al bricolaje.

No dé la brasa. Tampoco en febrero. No pregunte a nadie que cómo está porque corre el riesgo de que se lo cuente. No olvide que los martinis y las películas de Woody Allen siguen existiendo. Tome aceite de oliva, haga versos a la vecina. Vea La que se avecina. Escale. Coma berberechos. Practique un enerismo o eneridad civilizada. Dé los buenos días. No cuesta.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Opinión

Trumo y lo global

Ha habido, y habrá, mucha literatura al respecto. Toda, desde antes incluso de su elección,...

 
 

MARIO D. BRAÑA

Un poco de ´seny´, por favor

El Barc?a atraviesa la tormenta perfecta para dar carpetazo durante...

 
 

Cartas al director

Violencia TerroristaDe nuevo ha vuelto a golpear el terrorismo matando gente inocente, esta vez...

 
 

LUIS GANCEDO

La hora de los salarios

La economía crece el 3% y los salarios lo hacen apenas el 1,3% según los...

 
 

JORGE DEZCÁLLAR*

El metepatas

Uno pensaría que con tan solo 140 caracteres la capacidad de meter la pata se...

 
 

PEDRO DE SILVA

El dolor no nos debe hacer ingenuos

Quien suponga que las respuestas y reacciones ante los criminales...

 
 
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine