El palique

Predicar y predicar

De la Torre no para de reunir a sus concejales para darles el chapazo sobre Limasa. Verás tú que les organiza un retiro...

01.02.2017 | 00:03

El alcalde de Málaga cambia de nuevo su postura sobre Limasa. Acordó con el comité municipalizar la empresa. Pero ahora dice que sopesará si es lo mejor o no cuando tenga más datos. Desde que algunos de sus concejales se rebelaron por la falta de información a la que los tiene sometidos, el regidor no ha parado de reunirlos y convocarlos, incluso en sábado, para pegarles la chapa. Los tiene fritos y algunos no tienen reparos en reconocerlo. Los trabajadores de Limasa bien pudieran estar ya pensando en nuevas revueltas y protestas si De la Torre no cumple su palabra. La ciudad sucia. La agenda del alcalde de Málaga está mutando peligrosamente: el noventa por ciento del tiempo lo dedica a pensar qué hace con Limasa, si es que hace algo y en reunir a los concejales para darles la máxima información sobre sus dudas, que dudamos que estén claras y que sean dudosamente útiles para la limpieza de la ciudad. El resto del tiempo se le va en que le den homenajes y en tratar de taponar el bendodismo. Ya si acaso el domingo se torpedea el metro. El otro día en la presentación del Foro Transfiere De la Torre le dio la mano a Bendodo mirando para otro lado, con rapidez, tal vez pensando otra vez este tío aquí. Y lo que te queda, Paco, pudo pensar Bendodo.

El presidente provincial del PP está pegando su imagen a la consecución de un nuevo hospital para Málaga. El alcalde, al de un suave patinar en casi todo, luego de unos años de magnífica y fructífera transformación de la ciudad. Municipalizar Limasa es como nacionalizar. Un algo que da sarpullido a los liberales y gusta a la izquierda clásica. La municipalización es de hecho el reconocimiento de un fracaso. También, hurtar al PP provincial la amistad de grandes empresas, las que participan en Limasa y otras, que tan útiles y benefactoras son para los partidos cuando llega una campaña electoral€ El concejalismo capitalino navega por la semana implorando tener el sábado libre o al menos un actito rápido y matinal, pero el alcalde es aventajado discípulo de Stajanov y no entiende de fines de semana. Este se van a librar porque viene Feijóo. Igual están temiendo que para lograr una mayor sintonía y puesta en común de diversos temas se le ocurra organizar una convivencia, como hacía Fraga con sus consejeros, en un parador, monasterio u hotel rural. Pero a palo seco, que el ´León de Perbes´ al menos les hacía queimadas.

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