Cartas al director

12.02.2017 | 00:37

Los conciertos de la enseñanza

Cada vez que hay que hay que renovar el concierto con la enseñanza ocurre lo mismo. Las declaraciones de responsables de educación, anuncian las restricciones que van a sufrir los centros concertados y por extensión las familias de alumnos que están escolarizados,para continuar en el colegio que habían elegido sus padres.

Esta vez la consejera de educación de la Junta de Andalucía, Adelaida de la Calle, ha manifestado ,que por motivos políticos ,más bien habría que decir ideológicos, es su propósito renovar los conciertos «estrictamente necesarios».

Estas declaraciones inquietan a todo el sector fundamentalmente a padres de los miles de alumnos que asisten a estos centros y también lógicamente a los profesores que ven su puesto de trabajo puede desaparecer, con la consiguiente repercusión en sus familias.

La situación pone de relieve la precariedad en la que vive el sector, al depender la continuidad de un centro educativo de las políticas que las autoridades educativa le convenga poner en práctica en cada circunstancia. Por esto la potestad de educar a los hijos de acuerdo con las convicciones de las familias, y por tanto la elección de centro, no se reconoce como un derecho sino como algo que yo te otorgo por mi «buenismo» y que te puedo quitar en cualquier momento. Es objetivo que la baja natalidad , con la consiguiente reducción del número de niños está afectando a la educación. Las ratio se van reduciendo y hay aulas con muy pocos alumnos, a las que se les debe dar una solución que no pasa por cerrar colegios concertados, para escolarizarlos en los centros públicos. Esta solución, es lo fácil, conculcaría el derecho de los padres a la elección de centro, reconocido en nuestra constitución, además de ser un «parche» pues el problema se origina por políticas antifamilia que desde muchos años se han fomentado y se fomentan. En los muchos años de gobiernos socialista y posteriormente con los del partido popular, no se ha puesto en marcha en nuestro país una política familiar coherente, sino todo lo contrario. El problema de baja natalidad se veía venir y no se ha querido atajar. A este problema se añade el papel «todopoderoso» que cualquier partido se otorga cuando recibe el poder, más claro en los partidos que conforman el espacio de izquierdas, en los que la enseñanza es medio indispensable para desarrollar sus principios ideológicos. El bien común, el principio de subsidiaridad, el pluralismo social, son obviados y consecuentemente se está fomentado, no sólo en nuestro país sino en los países de nuestro entorno, lo que popularmente se llama «pensamiento políticamente correcto»: uniformar.Auspiciado por organismos internacionales. Para este fin sobran los colegios con un proyecto educativo basado en los principios cristianos, que trate de formar ciudadanos libres ,responsables y sin permitir injerencias políticas impropias del siglo XXI.
Fernando Villar Molina. Málaga

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