Tribuna

Se me acumula el trabajo

Nos hemos instalado en la democracia de la mentira y aquí no pasa nada

24.02.2017 | 00:42

Tengo un amigo de los pocos que hay, jubilado a dios gracias, con acendrado sentido del humor y que ha hecho de su profesión, el no hacer nada, toda una conquista del bien saber, del bien disfrutar, del bien del amor, del bien de la amistad y del bien uso del tiempo como si hubiera hecho un máster para vivir bien, sin complejos y dado a la encomiable tarea de calibrar el tiempo como si fuera la última bala que tiene en la recámara, aunque no sea así. Todo lo resume en una frase que identifica a esta persona que llegó como maestro a Málaga a principios de los años setenta y desde entonces sentó sus reales en nuestra tierra, donde procreó, vivió, amó y hasta tuvo tiempo para dedicarse a la política desde una izquierda razonable y social. Cuando se le pregunta qué tal lo lleva, su frase es: «Se me acumula el trabajo». Y así debe ser porque cierta tarde le llamé para ver qué hacía y fue tajante: «Trabajando en el sofá». Ya me dirán si no tiene mérito el ejercer de jubilado con tan jubilosa expresión. A este enorme amigo le pierde el hacer crucigramas, hasta sueña con ellos y está en la fase de inventarse un diccionario con las palabras menos usuales pero que más joden a la hora de terminar el cruce de palabras. Hasta tal punto ha llegado su pasión por este juego intelectual, claro y rotundo en la lucha contra el alzheimer, que siendo devorador como es de periódicos suele abrirlos por las páginas donde se ofrecen los crucigramas. Y como él dice, hay otros crucigramas, el de los políticos donde se hace realidad a cómo se llama a quien roba y mete la mano en casa ajena; ya se sabe: ladrón. Un crucigrama de políticos corruptos, de mamandurrias, de mangoneos, de lobeznos y otras raleas de similar especie está por hacer.

A este gran amigo lo descubrí de verdad en el aeropuerto internacional de México DF hace ya una eternidad, cuando soliviantó a unos policías que lucían con chingo de orgullo una panza pozochalera al descubrir en la maleta del susodicho amigo un bocadillo tierno y fragante con el mejor chorizo de su tierra, Toro, provincia de Toro, cuando estaba prohibido entrar productos cárnicos en México, que él no lo sabía. Aquellos policías policletos (de Policleto, el Viejo), dados a las garnachas y a las chelas y ejercientes impenitentes de mordidas en la ocultación de tasas alcohólicas le prometieron devolver el bocadillo cuando regresara a España. Con los años hemos recordado esta y otras vivencias, algunas poco agradables de su etapa como alcalde, con insidiosas acusaciones labradas por dos periodistas, uno de ellos todavía en activo y otro trabando en la Diputación, y al ser preguntado cómo mantenía el tipo, dormía a pierna suelta y hasta soltar ronquidos de satisfacción me descubrió su fórmula secreta. Es esta: AOT+VTT= Felicidad. Esta nueva fórmula matemática o ecuación para ser feliz la trascribo a cristiano: AOT corresponde a las siglas de Aceite de Oliva de Torrox y la segunda responde a Vino Tinto de Toro. Con eso está todo dicho. Este amigo, este eterno amigo, obedece al nombre de Ildefonso Mateos, don Ilde para los amigos. Y va por ti, con mollete antequerano y aceite de Torrox, vaso de tinto de Morales (Toro) y me he permitido, con el permiso de don Horacio Oliva, mi doctor particular y cirujano 10 (3.0), partirme unas rodajitas de chorizo que otro gran amigo, José Luis Gordon, me dejó muy discretamente en bolsa llena de limones ecológicos. Limones y chorizos. De los segundos tenemos una jartá en España.

Se me acumula el trabajo pero este viernes me cansa tener que volver escribir sobre corrupción y mentiras. Ya no puedo más. El exministro Soria, siendo ministro, un mentiroso compulsivo: Paco Granados, siendo consejero de la Comunidad de Madrid, mentiroso compulsivo. El presidente murciano Pedro Antonio Sánchez, siendo presidente, mentiroso y tramposo. Y don Mariano Rajoy sin darse por enterado, sin saber nada; a la luna de Valencia. Rajoy también miente y aquí no pasa nada. Circula entre los machacas del PP (Maillo and company) el dicho del mal de ojo de Mariano Rajoy. En quien pone la vista, le bendice, le dice que es el mejor y el más grande («se fuerte, Luis»), termina siendo fundido por la justicia, marginado y excomulgado. Mal de ojo, líbreme Dios. Nos hemos instalado en la democracia de la mentira y aquí no pasa nada.

P.D.- (1) La venganza de Pablo Iglesias sobre los errejonistas no ha hecho más que empezar. A ello le ayudará la machirulo de Irene Montero. Tania Sánchez, al gallinero. Bescansa, a descansar y a Errejón en cuclillas y mirando a Écija. Montero, el malagueño, depurado. El líder supremo, fuerte en su humildad, no ha hecho más que empezar. Al tiempo.

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