Cartas al director

24.02.2017 | 23:55

EL ENJAMBRE DEL PODER

Sí o no vocacional, existen afanes por conseguir que las ideas se consoliden en realizaciones de quienes obedezcan una consigna, lo cual producirá un cierto erotismo de satisfacción, por notar aceptada esta influencia en un ámbito social.

En política sucede lo mismo y ello lleva consigo ambiciones personales nada altruistas hacia logros de codicia y objetivo de perpetuarse, cediendo favores a quienes pueden devolvérselos cuando se les requiera. (Red Eléctrica Española, etc.)

En España, la política se toma como una profesión de la que vivir con holgura, utilizándola como catapulta hacia logros que nada tienen que ver con los que la gente de a pie tenemos que conseguir por caminos opositores que exigen mucha valía personal.

En otros países, cada político gobernante tiene su oficio y labor propios viviendo de ello, y sólo cubren gastos públicos cuando ejercen sus mandatos a la sociedad.

En todas las épocas ha pervivido el «enchufe» que el amiguete puede conseguir a cambio de una leal fidelidad, pongamos el ejemplo muy vigente de «las puertas giratorias». Ejemplo: F. González, J. M. Aznar, Soria y otros.

Afortunadamente, aunque ello seguirá existiendo, ya se denuncian en el Parlamento tales actos de favoritismos, que a buen seguro, si se va insistiendo en ello, puede que algo al respecto podrá conseguirse, si se amplía la ley de incompatibilidades.
Lluís Vinuesa Serrate
Málaga

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