Con otra cara

Juegos sexuales de riesgo

26.02.2017 | 02:58

Los bomberos de Londres han lanzado una alerta entre la población para que dejen de imitar prácticas sexuales vistas en Cincuenta sombras más oscuras que anda estos días proyectándose en los cines. Avisan los bomberos de los peligros que conllevan según qué actividades así como el de algunos cacharros usados así a las bravas. Por lo visto, desde 2013, cuando se estrenó Cincuenta sombras de Grey, el cuerpo de bomberos londinense se ha gastado ya más de 450.000 euros en atender emergencias sexuales y ahora con la segunda parte de la saga erótica, vuelven a sonar los teléfonos en los servicios de urgencias para pedir ayuda ante situaciones de lo más escabrosas.

Más de cien personas llamaron porque no podían liberarse de las esposas al no encontrar la llave del candado, que ya hay que ser descuidados, o tener una pareja con dudoso sentido del humor o mucha mala leche que te deje enganchado a la cama. Los bomberos realizaron en este tiempo 810 salidas para ayudar a hombres a quitarse anillos metálicos del pene, y mira que se ha informado del riesgo que conlleva su uso. Y luego están las veces en que tuvieron que ayudar a un hombre a sacar el pene de una tostadora y a otro que había encajado el miembro en una aspiradora y no podía sacarlo. Impagable como tema de conversación en la cena de Nochebuena. Yo no he visto la película pero ¿de verdad alguien mete el pene en una tostadora? No sé. Si me viera en una situación de ese tipo creo que preferiría que me dejaran ahí de por vida antes que explicarles a los bomberos cómo había acabado en semejante trance sabiendo que durante toda la vida iba a ser el centro de sus burlas cada vez que se juntaran dos en la barra del bar.

Películas y libros como estos de Grey no pueden ser buenos, y no lo digo solo por el coste en las arcas de los bomberos de medio mundo. Ni siquiera por la dudosa calidad literaria o cinematográfica de la saga, ni porque los que somos normalitos en la cama, es decir, la mayoría, nos podemos volver locos intentando imitar las proezas sexuales de Grey y Anastasia y, al final, que nos pase como a una chica inglesa, que acabó en la mesa de operaciones porque intentó sacarse un vibrador con las pinzas de la barbacoa. Lo peor es lo de la manía por dominar. Tengo una amiga más que harta de que su pareja le insista para que se deje esposar y recibir azotes «flojitos», convencido, tras ver la película, de que los juegos sexuales sádicos son algo normal aunque ella no sienta ninguna atracción por el masoquismo. De esto también deberían alertar los bomberos. Si no te van estas prácticas, mejor mandar con su madre al Grey de turno.

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