20 de marzo de 2017
20.03.2017
En corto

Para leer sin respirar

20.03.2017 | 01:55

Debido a que la globalización había sido impulsada, sobre todo, por el dinero en estado puro, que para engordar más deprisa necesitaba moverse a sus anchas por el mundo, comiendo aquí y allá y haciéndose en cada momento con los mejores pastos, sin necesidad de tener nadie al mando y dirigido por la máquina global de calculo más perfecta, con terminales inteligentes que ejecutaban inversiones decididas por fórmulas y aplicativos, todo ello sin tener que responder de las consecuencias de las correrías depredadoras del capital, se había ido generando entre los damnificados una reacción desglobalizadora que no era global sino local y nacional, y se podía manifestar bajo signos políticos no sólo diversos sino antagónicos entre sí, a veces pletóricos de zafiedad intelectual y moral, formando una oscura resaca de color pardo, sin razones plausibles de ninguna clase pero con razón de ser.

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