Porque hoy es sábado

¿Lealtad u honestidad?

12.05.2017 | 22:18
La candidata a las primarias del PSOE Susana Díaz ha sacado ya provecho de la mala educación insoportable de Carles Mulet (que rompió una foto suya) con una hábil respuesta en la que se distancia del ámbito Podemos y de Sánchez que, pretendidamente, estaría más cerca de la izquierda no socialdemócrata que abandera la formación morada junto a sus socios.

¿Cómo echarle arrestos y responder: honestidad? Para favorecerlo, ayudaría que todos tuviésemos un empleo estable (o si no, una renta estatal, para quienes no la tengan familiar, la justa y necesaria para sacar adelante a los hijos). En fin, que no sé si James Comey es un héroe. Pero si el ya ex director del FBI no hubiese tenido un empleo seguro, quizá no le habría respondido a Trump, cuando éste le pidió lealtad a su persona preocupado por una de las investigaciones que le afectan, que lo que le ofrecía era€ honestidad. Ante una respuesta como ésa, si Trump hubiera sido un buen servidor público le habría consolidado en el cargo, además de darle un aplauso, en vez de despedirle con cajas destempladas.

Beso a usted la mano

Pues eso, con la baja calidad del empleo en nuestro país, a pesar de la esperanza de salir del hoyo que empiezan a ratificar la bajada del paro y la subida del PIB, qué vamos a fomentar si no es la lealtad cerrada y el beso a usted la mano. Debiéramos tener en cuenta esa circunstancia a la hora de analizar la corrupción en tiempos tan líquidos como estos. Por un lado, para entender que casi nadie se complique la vida en denunciar lo por acostumbrado impune y evidente. Por otro, para valorar de verdad hasta qué punto es grave y debiera avergonzarles su avaricia a los que van de listos saqueando lo que es de todos cuando, por ejemplo (es noticia de ayer), sólo en Málaga ya son cerca de 2.500 personas las que comen cada día gracias a la solidaridad de instituciones y entidades sociales. Dense un paseo por el valioso Comedor de Santo Domingo un mediodía, como hice yo hace unas semanas, y véanlo con sus propios ojos.

Dan ustedes asco...

Otro ejemplo. Según la delegada de Políticas Sociales de la Junta en Málaga, Ana González, el decreto de Inclusión prevé, entre otras, una partida de 370.000 euros para alimentar a menores de edad cuando se termina el curso y ya no comen en el centro escolar. Han sido necesarios 20.000 euros más que el año pasado. Fueron casi mil niños los que comieron en escuelas de verano en 2016 en Málaga. Y la cifra no ha ido a menos con el crecimiento económico ya que este año serán más. Así que, por si algún corrupto, político, empresario o intermediario, lee esto, que sepan que dan asco, señores y señoras. No son ustedes mejores que nadie ni tienen derecho a su burbuja de interés particular. Lo que ustedes roban podría ser para quienes más lo necesitan. Invertir los millones de euros «detraídos» –seamos finos– en políticas sociales e infraestructuras públicas corregiría desigualdades, mejoraría la calidad democrática, mitigaría la merma de credibilidad en el sistema y fortalecería la paz social. Por no hablar del mejor país que seríamos moralmente, pero lo moral no es moneda de cambio entre quiénes todo lo cambian por monedas.

Cero a la izquierda

Como asco dan las formas de ese senador de Compromís que utilizó el estrado de la casi inútil cámara alta para romper una foto de Susana Díaz. Con una mala educación insoportable el personaje verbalizó su asco por quien gobierna Andalucía, algo intolerable se esté o no de acuerdo con ella. Y zafio combustible, por otro lado, para que la candidata a las Primarias del PSOE le saque provecho, como ya ha hecho con su hábil respuesta distanciándose del ámbito Podemos y de Sánchez que, pretendidamente, estaría más cerca de la izquierda no socialdemócrata que abandera la formación morada junto a sus socios. Como el tal Carles Mulet, sobre el que uno no sabe si es un representante real de la izquierda útil, como él mismo se considera, o sólo un cero a la izquierda.

Defender al ciudadano

Lo verdaderamente útil en política es la defensa del ciudadano frente a los poderes fácticos. Sólo en eso se demuestra que detrás del marketing electoral, que ya es permanente, hay de verdad una dosis mínima de servicio público. Lo demás es sólo marear la perdiz y la defensa de Lampedusa, apariencia de cambiar las cosas para que la cosa no cambie. Es el caso de la anormal atención al cliente telefónica que se ha generalizado con esperpéntica normalidad. O el de los obsoletos controles bancarios fruto de la fallida ley hipotecaria en España.
Esa falta de defensa del ciudadano por sus políticos ha ido provocando, entre otras cosas, que la UE haya tenido que sacarles los colores a los respectivos gobiernos en asuntos como las cláusulas suelo o los gastos no compartidos a la hora de constituir el préstamo hipotecario, además de otras prácticas depredadoras. Obligado por Europa, anda el Ejecutivo preparando una reforma de ley al respecto. Entre otras medidas se pondría coto a los productos vinculados a la aprobación de la hipoteca (¿a quién no le han obligado a suscribir un seguro al firmar el préstamo?) Pero mientras no se prohíban por abusivas las cláusulas injustas los bancos seguirán encontrando maneras de que sean legales. Y lo sabes (como diría el otro Iglesias)€

Porque hoy es sábado.

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