Quemar los días

Alivio

14.05.2017 | 05:00
Marine Le Pen, política del ruido y de la furia.

Alivio es lo primero que sentí cuando supe la victoria de Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés. Su victoria representa el intento de una política posible y europeísta frente a esa otra política del ruido y de la furia de Marine Le Pen. Si después del Brexit y de Trump el dilema de Europa era el de si se extendería la política de los nuevos reaccionarios señalando el principio del fin de la misma. Macron parece señalar un punto de inflexión en la buena dirección. Francia confirma la tendencia que comenzó en Austria y continuó en Holanda. Aunque no hay que subestimar el peso de la reacción ultraconservadora, en el poder en Estados Unidos y en Gran Bretaña o con porcentaje de votos y una representación política importante en Austria, Holanda y en Francia, lo cierto es que Europa vuelve a tener la oportunidad gracias a líderes europeístas como Emanuelle Macron. Sin embargo, queda ver qué pasa en Alemania y en Italia. El proyecto europeo depende de todos pero su impulso fundamental es el de Francia y Alemania y del difícil equilibrio de las salidas post-crisis en los países europeos. El escenario actual abre una nueva oportunidad.

?Macron es un líder atípico, con sólida formación económica, banquero, ministro de Economía con Hollande, y un candidato a la presidencia que lo hace con un partido, que en realidad es un movimiento, EM, En marche! Su trayectoria política no es la de los políticos tradicionales, eso sí, en una Francia en la que éstos y sus líderes muy lejos de estar mínimamente aceptables. Al final, Macron ha sabido conjugar una imagen de político de centro que le ha otorgado la confianza de los franceses frente a un Fillon más preocupado por salvar su propia imagen de la corrupción en su propia casa o la de una izquierda dividida entre Benoît Hamon y Jean–Luc Mélenchon entretenidos en sacar partido de criticar el legado de Hollande. Si la socialdemocracia no reacciona, se trata de un modelo de líder, de centro, reformista, sin adscripción partidista. Podría ser el tipo de liderazgo que rivalice al de los nuevos reaccionarios. Hay un tipo de líder en Europa que desde la izquierda reformista aspira a ese liderazgo dentro de un perfil de centro izquierda, Matteo Renzi, Manuel Valls pero desde la izquierda es difícil porque no se sabe muy bien si son una especie de blairitas o nuevos Toni Blairs de la crisis y, por tanto, con un social-liberalismo excesivo que no convence y que no encuentra encaje en sus propios partidos y que, como en el caso británico se refugia en el fundamentalismo de los principios o en una división interna por resolver como en el caso español, en vez de realizar políticas y programas que hagan volver a los electores a la izquierda socialdemócrata.

Macron como presidente es un alivio para Francia y para Europa. El presidente más joven de Francia, sin duda, debe ser brillante y ha sabido conquistar el poder, veremos si es un líder de transición o es un líder histórico a la altura de los tiempos.

*Ángel Valencia es catedrático de Ciencia Política de la UMA

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