Soserías

El superhombre y la masa inútil

28.05.2017 | 00:18

En el siglo XXI nacerá una nueva clase social, una clase a la que perteneceremos la mayoría de los seres humanos: el hombre inútil. Un tipo de hombre «inempleable» pues las habilidades que posee le han sido arrebatadas por la Inteligencia Artificial. Será, además, un hombre biológicamente inferior que aquel que integra una élite minoritaria pues la biotecnología va a permitir a los ricos y poderosos mejorar sus propios cuerpos y cerebros. Este nivel de desigualdad, un salto cualitativo con respecto a la ominosa desigualdad que ya existe en el mundo, es lo que ve en el horizonte Yuval Noah Harari, el profesor de la Universidad de Hebrea de Jerusalén que se ha convertido en un best-seller mundial con sus historias de trazo grueso del pasado y el futuro de nuestra especie: Sapiens y Homo Deus. Harari, cuyos libros recomienda el todopoderoso Mark Zuckerberg, quien contribuyó mucho a dar relevancia mundial al autor, acaba de publicar un interesante análisis en The Guardian sobre cómo los avances biotecnológicos y en inteligencia artificial cambiarán nuestra sociedad. En primer lugar, el impacto de la inteligencia artificial, hará desaparecer la importancia de la mano de obra humana. «Al entrar en el mundo postindustrial, las masas se vuelven redundantes», sentencia. Harari sostiene que en este siglo veremos cómo se traslada a la economía civil algo que ya se impone en el mundo militar: «Los mejores ejércitos ya no dependen de millones de reclutas ordinarios, sino más bien de un número relativamente pequeño de soldados altamente profesionalizados que utilizan equipos de alta tecnología y drones o gusanos cibernéticos. Hoy en día, la mayoría de la gente es militarmente inútil». Pero su visión va mucho más allá. Ve el nacimiento de especies diferentes de seres humanos. «Con rápidas mejoras en biotecnología y bioingeniería, podemos llegar a un punto en el que, por primera vez en la historia, es posible traducir la desigualdad económica en desigualdad biológica. La biotecnología pronto hará posible la ingeniería de cuerpos y cerebros, y mejorar nuestras capacidades físicas y cognitivas. Sin embargo, es probable que estos tratamientos sean costosos y sólo estén disponibles para la corteza superior de la sociedad. Por consiguiente, la humanidad podría dividirse en castas biológicas». Y añade: «A lo largo de la historia, los ricos y los aristócratas siempre imaginaron que tenían habilidades superiores a todos los demás, por lo que tenían el control. Pero eso no era cierto. El duque medio no era más talentoso que el campesino medio: sólo debía su superioridad a la injusta discriminación jurídica y económica. Sin embargo, para el año 2100, los ricos podrían ser más talentosos, más creativos y más inteligentes que los habitantes de los barrios marginales. Una vez que se abra una brecha real en la capacidad entre los ricos y los pobres, será casi imposible cerrarla». Ahí lo tienen, bailenlo.

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