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Tierra de nadie

Las manías

Las manías, pensé, son producto del espacio libre

09.06.2017 | 01:06

Puede haber un hormiguero de dos hormigas? Esto es lo que discutían acaloradamente, de madrugada, en la radio, un hombre y una mujer. La mujer aseguraba que sí y el hombre que no.

-¿Pues cuántas hormigas hacen falta? –preguntaba ella.

-Millones –respondió él.

Eran las tres de la mañana y me acababa de tomar un ansiolítico, el segundo de la noche, que comenzó a hacerme efecto enseguida, de modo que apagué la radio e intenté imaginar un hormiguero de dos hormigas. Entonces me vino a la memoria aquella película, La extraña pareja, en la que Jack Lemmon y Walter Matthau intentaban conciliar sus manías en un piso de tres habitaciones. Las manías, pensé, son producto del espacio libre. En un hormiguero de 18 millones de hormigas, que es más o menos normal, no hay manías que valgan. Cada una va a lo suyo, que es lo de todas, y nadie protesta porque el cuarto de baño esté ocupado.

Creo que dos hormigas solas desarrollarían manías incompatibles con la vida en común, de modo que acabarían poniendo un tabique para aislarse la una de la otra. ¿Puede entonces haber un hormiguero de una sola hormiga? Quizá sí, no sé. Me acordé entonces de que el día anterior, dando una vuelta por el parque, sorprendí a una hormiga arrastrando penosamente la colilla de un porro. Lo curioso es que se desvió de la columna que formaban sus congéneres, como si los restos de la marihuana le hubieran hecho efecto, y se aventuró por un camino solitario, seguramente en busca de una intimidad de la que carecía en el hormiguero.

Quizá esa hormiga construyó un hormiguero propio y tal vez, por una de esas cosas de los estupefacientes, adquirió de súbito conciencia de sí misma. Me la imaginaba yendo de un lado a otro de la cueva diciéndose «soy yo, soy yo, por fin soy yo». La idea me desveló, pese a los ansiolíticos, y tuve que levantarme de la cama. Me dirigí a la cocina preguntándome si yo era yo o una hormiga que acaba de adquirir conciencia de sí misma y bebí un vaso de agua (los ansiolíticos resecan). Luego estuve viendo hormigueros en YouTube hasta el amanecer.

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