Por dentro y por fuera

Vivir de espaldas

25.06.2017 | 23:49

Cuando faltan poco más de tres meses para que se cumpla el plazo fijado por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para la celebración del referéndum unilateral de independencia de Cataluña, nadie sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir ese día (ni en los posteriores).

Pero lo que sí está claro (si se observa lo que cuentan los medios de Madrid y Barcelona) es que, con el denominado procés independentista (incubado hace ahora siete años, tras la sentencia del Tribunal Constitucional que desnaturalizó el Estatut de 2006), se han acentuado aún más las diferencias de percepción del problema entre una y otra parte.

Mientras el poder político, económico y mediático de Madrid afirma que lo que sucedió el 9N de 2014 no se repetirá y que el referéndum no se celebrará, en la televisión y las radios con más audiencia en Cataluña no dejan de salir representantes y opinadores afines a la coalición gobernante (Junts pel Sí), en el sentido de que dicha consulta tendrá lugar y su resultado será vinculante. Finalmente, las voces que pugnan por un entendimiento entre ambas posturas (reflejadas en los dos principales diarios de Barcelona, aunque en ningún medio importante en Madrid) apenas encuentran eco (como consecuencia, también, de su progresiva pérdida de influencia entre la opinión pública).

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, cree que, fracasado el referéndum (y, por ende, sus impulsores, Puigdemont y Junqueras), será el momento de volver al diálogo. Pero ocurre que, para los independentistas, el referéndum no es un fin, sino un medio para lograr sus objetivos. Y, de no llegar ofertas sustancialmente mejores desde Madrid, el "suflé" independentista no solo no bajará (a largo plazo), sino que puede ir a más.

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