Con otra cara

Estoy 'out'

02.07.2017 | 11:50

Una «celebrity» luce un «total look» con «animal print» en el «front row» de Madrid «Fashion Week». Aparece en una revista haciéndose un «selfie» junto a su novio que lleva una barba «hipster», que complementa el «outfit» de estilo «gentleman» moderno, muy «trendy». Si usted sabe inglés o está muy al tanto de mundo de la moda, no habrá tenido problemas en entender esta parrafada similar a las muchas de este estilo que aparecen en cualquier espacio o publicación de moda. Si, como yo, tiene un inglés limitadito y además no pasa de diferenciar un escote de pico de uno redondo, va a necesitar un diccionario para saber lo que se lleva la próxima temporada. Anglicismos como «fashion», «trends», «must have», «street style», «dress code», «outfits» o «glitter» se han incorporado con desparpajo al vocabulario del mundo de la moda hasta el punto de dejar fuera de onda al común de los mortales que jamás nos hemos sometido a un «shooting» ni a un «fitting» ni a un «lifting» y que en vez de «shopping» vamos de rebajas. Y si solo fuera la moda y el maquillaje...

Anglicismos en mercadotecnia hay hasta aburrir: «branding», «freemium», «mailing», «offering», «pull», «push», «spam», «target»... Con lo clarito que es decir marca, servicios gratuitos o envío a los clientes. Pero es que «marketing» suena mejor. Y en tecnología ya es de nota. Algunos hasta los hemos interiorizado y sabemos más o menos lo que es un «chip», un «e-book» o un «CD room» aunque hay cientos de términos endiablados de esos que te hacen quedar como un analfabeto en la tienda de electrónica cuando te hablan de «downloading», de «malware» o de «plotter». En las oficinas y despachos es normal el uso de términos como «update», «partner», «forward», «slides», «standby», y en el periódico ya nos hemos acostumbrado a hablar de lo que vamos a subir a la «home» de la web o de lo que es «premium» o «free» por no contarles otra decena de palabrejas con las que, francamente, y sin que me oigan mis jefes, no me aclaro. Pero, ¡por favor! ¡Si hasta mi hijo me pide «cash» antes de salir de casa!

Aunque los académicos y los puristas de la lengua recomiendan utilizar los equivalentes de estos términos en nuestro idioma, me temo que la conquista del inglés en los países occidentales es imparable. Si en un par de siglos se extendió el latín en media Europa y no había redes sociales ni televisión ni mundo globalizado, no quiero pensar qué va a ser de nuestras lenguas en dos o tres generaciones.

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