Punto final

El deporte español se moja

08.07.2017 | 05:00

El apoyo a los refugiados, la condena del matrimonio infantil, la lucha contra la violencia machista y la denuncia de la trata son algunas de las causas que han despertado en las últimas semanas la solidaridad de los deportistas españoles, hasta ahora poco aficionados a implicarse más allá de lo que les sugieren sus clubes o patrocinadores. El futbolista del Real Madrid Isco Alarcón aprovechó el final de temporada para poner su imagen al servicio de Plan Internacional y de su campaña contra el matrimonio al que se ven obligadas millones de niñas en todo el mundo. El malagueño Isco ya participó el año pasado en la campaña Rompe el Muro, de esa misma asociación, dedicada a la importancia del acceso de las niñas a la educación. Isco grabó un spot en el que denuncia la violación de los derechos de las niñas y pide un donativo de 1,20 euros para apoyar la causa.

Otros embajadores de Plan Internacional en el mundo del deporte han sido Xabi Alonso, Iker Casillas o Rudy Fernández. En «Di no al matrimonio infantil», Isco recuerda que las niñas obligadas a casarse son «niñas que pierden su derecho a la educación, niñas a las que se les roba su futuro». Presente en más de 70 países, Plan Internacional promueve una campaña global denominada «Por ser niña» para llamar la atención sobre la vulneración sistemática de sus derechos en los países en desarrollo.

Jordi Villacampa, jugador del Joventut de Badalona entre 1980 y 1997 y presidente del club desde 1999 hasta abril de este 2017, se ha enrolado este verano como un voluntario más en una de las misiones de la ONG Proactiva Open Arms, fundada también en Badalona en 2015 por el socorrista Óscar Camps para asistir a los refugiados que intentan alcanzar la isla griega de Lesbos.

El exjugador, que fue 158 veces internacional, pasó de esa colaboración a querer ayudar en primera persona y el pasado mes de mayo se embarcó como voluntario en el «Golfo Azzurro» para una misión de quince días en el Mediterráneo.

Según la organización, durante esa quincena la llamada «misión 18» salvó más de mil vidas en la frontera más mortífera del planeta. Jordi Villacampa regresó a casa como todos los que van, enfadado con la Unión Europea, indignado con lo que está pasando, consciente del crimen y de la urgencia que allí ocurre. Y le ocurrió como al resto de voluntarios, que ya no pueden bajarse nunca del barco.

Aunque tras su vuelta de Lesbos se tomó una temporada de descanso, Villacampa se muestra diariamente muy activo en las redes sociales en su apoyo a los refugiados y al trabajo de Open Arms.

«Ellos tienen los mismos derechos como personas. Son vejados, torturados, huyen de guerras y miseria. Esperanza», escribió en su cuenta de Twitter. «Un poco de memoria. Para los que piensan que a ti nunca te puede pasar y para los que no queremos mirar a otro lado», fue otro de sus mensajes, acompañado de una foto de unos refugiados españoles durante la Guerra Civil.

Era la primera vez que esta ONG contaba con una figura pública para colaborar y difundir su labor. Sin embargo, la situación de los refugiados, sobre todo de Oriente Medio y África, que llegan a Europa huyendo de la guerra y de la miseria ha despertado la solidaridad de muchos deportistas. El Barça de veteranos jugó en junio un partido en Lesbos contra una selección de estrellas griegas y los jugadores hicieron un entrenamiento con niños en el campo de refugiados de Kara Tepe.

Pau Gasol participa igualmente en la campaña de Unicef #rompeelmuro, contra la discriminación, el miedo y los prejuicios" a los que se enfrentan "los niños migrantes y refugiados en Europa. Otros deportistas han dado pasos en el ámbito de la solidaridad con su participación en campañas que van más lejos de las causas.

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