Tribuna

Trabajo y empleo

Dos caras de una misma moneda

10.07.2017 | 23:35

Trabajo y empleo van íntimamente unidos y son dos caras de una misma moneda. La sentencia bíblica «ganarás el pan con el sudor de tu frente» significaba, de alguna manera, sufrimiento y gran esfuerzo; con una contrapartida de carácter más bien económico o existencial, para cubrir únicamente las necesidades familiares o del grupo social de la época. Antigua aseveración que suponía que el esfuerzo era físico únicamente, cuando las principales actividades, básicas e inciertas, eran la agricultura, ganadería y pesca.

Los tiempos han cambiado radicalmente. Las revoluciones industriales y la evolución de la tecnología hacen que el trabajo tenga que ver, ahora, en las sociedades avanzadas, no solo como una manera justa y eficiente de cubrir las necesidades básicas de la familia, sino como un elemento de desarrollo y motivación personal, favoreciendo también la capacidad de integración y de inserción social. Si no hubiera existido el trabajo seríamos primates a estas alturas; solo el trabajo y la transformación de energías nos han permitido salir de ese estadio. ¿Que sería de una sociedad sin trabajo?

Los avances actuales han cambiado la estructura, sistemas y procesos en torno a la organización del trabajo. El empleo (oferta) viene determinado por la cantidad y calidad del trabajo (demanda) requerido en la sociedad. Creo que es un fracaso social cuando la tasa de desempleo está por arriba de un dígito.

Es significativo analizar de donde viene la oferta de trabajo, de la cual depende el grado de empleo. Creo que la sociedad se vertebra a partir de cuatro grandes grupos de personas que determinan el tipo de necesidades y el trabajo requerido.

1. Dependientes: Personas que por razones congénitas, accidente, enfermedad o edad no pueden poner en la sociedad lo que necesitan sacar de ella. Su existencia depende del trabajo y cuidados de otros; son creadores de trabajo pero no demandantes de empleo. El progreso en higiene y medicina prolonga las expectativas de vida; una mayor proporción de la población alcanza edades superiores.

Requieren del trabajo creciente de otros, sobre todo, en el sector de la medicina-salud; y en el de la educación, caso de los menores. Por tanto, el nivel de empleo en estos campos puede ser creciente de manera continuada.

2. Productores: aquellos que participan en la producción de las necesidades cotidianas. Incluiría desde amas de casa a trabajadores en las fábricas, servicios, agricultores y ganaderos, ocupados en el manejo de objetos materiales. Algunos trabajos automáticos, repetitivos o peligrosos son sustituidos por máquinas y robots; será importante saber no solo como se hacen las cosas automáticamente, sino qué se hace, por qué y para qué. La formación y educación son claves para garantizar un equilibrio a la hora de cubrir la demanda de empleo que genera el nuevo tipo de trabajo. Como ejemplo, la Formación Profesional en sus diferentes ramas, es fundamental para el empleo de gran parte de estos productores.

3. Profesionales y artistas: aquellos que requieren conocimientos para funciones como la organización de actividades productivas y administrativas, coordinación de procesos, resolución de nuevas situaciones de manera exitosa, investigación y desarrollo, etc. Algunas habilidades funcionales son similares cuando se despliegan en administración, negocios, ciencia y tecnología. Requieren una educación superior y una dosis de creatividad no imprescindible en los dos grupos anteriores. Necesarios en la estructura de la sociedad, sin ellos no hay progreso técnico, ni garantías de que funcione la maquina administrativa. En general, las Asociaciones y Colegios profesionales están al cuidado de los estándares de calidad y de conducta.

4. Líderes: personas con visión, iniciativa y capacidad organizadora. Basados en valores como la ética, la preservación ambiental, el respeto por las personas y la justicia social, que hagan a la sociedad más equitativa y saludable (aunque en este momento nuestro país no sea el mejor ejemplo del que aprender). Son capaces de valorar, motivar a la gente y liderar los cambios, siempre presentes en la vida diaria. Se enfrentan a dilemas y alternativas más complejas que en los grupos anteriores.

Existen en todos los ámbitos, tanto empresariales como políticos y deben tener la crítica tarea de asegurar un equilibrio en el flujo de procesos, sistemas y estructura que garanticen un adecuado balance entre los cuatro grupos. Pueden provenir de cualquier área de formación, abogados, médicos, economistas/ADE, ingenieros, licenciados, científicos, etcétera.

De cara al futuro el grupo de dependientes puede seguir creciendo, necesitando de los trabajos y del empleo creciente de médicos, educadores, y resto de personal de ciencias de la salud y de la educación. Los otros tres grupos son tanto demandantes como oferentes de empleo.

La producción de bienes y servicios va a continuar, ninguno va a desaparecer. Los procesos más automáticos, repetitivos y peligrosos serán realizados por máquinas o robots. Será necesario para los productores adaptarse a las nuevas tecnologías a través de la formación profesional.

Durante los últimos años, y según las empresas de colocación, la mayor demanda de titulados se ha venido dando en licenciados en Administración y Dirección de Empresas, ingenieros básicamente industriales y en el sector de la salud. Esto va a continuar porque las empresas/instituciones necesitan tener buena salud económica y adecuada administración financiera para existir, y buenos técnicos para llevar a cabo los procesos productivos.

Pero, debido al desarrollo de las nuevas tecnologías empieza a haber una demanda muy importante de titulados en las áreas con ellas relacionadas, tanto en la empresa/instituciones como en los servicios. Ingenieros informáticos, de telecomunicación, matemáticos y físicos serán mucho más demandados. De hecho parece que habrá déficit de técnicos a nivel europeo en los próximos años. Los médicos, por ejemplo, podrán utilizar grandes bases de datos (Big Data) para consultas de casos difíciles ya diagnosticados en otros lugares. Además, idiomas, formación tipo SMET (en inglés son las siglas correspondientes a Ciencia, Gestión, Ingeniería y Tecnología), así como la formación transversal, donde la capacidad de comunicación, trabajo en equipo, energía emocional, etc. son ya elementos fundamentales.

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