Punto final

El deporte como medio de integración

17.07.2017 | 05:00

Tengo el enorme privilegio de dirigir y asesorar a un grupo de aproximadamente cien personas (RUNNERS MONTEMAR) en iniciarse para empezar a correr, así como mejorar dentro de un rigor y control adecuado a cada persona. Al principio de nuestra andadura, hace aproximadamente nueve meses, una de las personas que forman parte de nuestro grupo me preguntó si los sábados podría traer a su hijo para ver qué tal se desenvolvía en esto del running.

Ésta es la historia de Rafi, un niño de 14 años autista y que nos ha ganado el corazón a todos. Por supuesto, no sólo no me negué, sino que además le alenté a que viniera siempre que lo deseara.

Ciertamente, hasta que no estuvimos tan próximos y cercanos a Rafi no nos dimos cuenta del importante papel que juegan en nuestras vidas las emociones y los sentimientos. Cuando empezó a correr con nosotros en sus ojos se podía ver entre la ilusión y el temor por hacer algo tan simple como es correr rodeado de tanta gente.

No tenía reglas, su único objetivo era correr, yendo de delante hacia atrás y viceversa. Pero sobre todo demostrándose a sí mismo que él era tan capaz como cualquiera de nosotros. Con el paso del tiempo fuimos comprobando que a Rafi correr le otorga una sensación de libertad y confianza que posiblemente otra actividad no lo haría.

Una de las primeras ocasiones en las que vino a correr con nosotros fue una salida que hicimos por un tramo tiene túneles y debíamos ir provistos con frontales de luz. Y cómo no, vino ataviado con su mágico frontal de luz dispuesto a desafiar los oscuros túneles sin miedo alguno. En algunas ocasiones había que frenarlo dado su ímpetu y arrojo por seguir volando. No todo el mundo que corre puede hablar al mismo tiempo, pero en el caso de Rafi nos acompañaba continuamente con su corto pero muy expresivo vocabulario. Cada persona tiene una forma de expresar su felicidad, y así es como él nos lo transmite. El pasado 17 de junio tomó parte en su primera carrera. Una carrera de cinco kilómetros y corrió toda la prueba junto a su padre.

De nuestro grupo, fuimos casi cincuenta los que tomamos parte en la carrera, pero la gran noticia entre todos nosotros que corrió como un reguero de pólvora fue que Rafi había quedado tercero de su categoría y que por tanto subiría al podio.

Nadie, ni siquiera sus padres, podría saber con total certeza lo que en esos momentos estaría pasando por su cabeza.

Lo que es cierto, es que una vez más el deporte fomenta valores, solidariza y sobre todo INTEGRA. Encima del podio Rafi era el reflejo de la pura felicidad en su máxima y noble expresión. Seguro que se sentía especial, principalmente porque era como uno más de los chicos de su edad.

Se debería tener siempre presente que la práctica deportiva puede y debe llegar al máximo número de personas posible. El deporte ayuda a romper todo tipo de barreras y estereotipos siendo en todo momento conscientes de los valores que aporta. Todos tenemos un Rafi en nuestro corazón.

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