Porque hoy es sábado

Respetos de julio

21.07.2017 | 23:52
Parque. No sé si esta tarde me daré un paseo por el medio abierto Parque del Campamento Benítez, en Málaga. El pinar no es tan denso como para ser un refresco a estos encendidos días de julio que, hay que reconocerlo, están siendo suaves en el litoral.

Pues claro que es eso. «Un héroe es todo aquel ser humano que sabe afrontar la vida cotidianamente y salir de las dificultades». Lo decía ayer el catedrático y poeta malagueño Francisco Ruiz Noguera en La Opinión, en una de esas simpáticas entrevistas de verano que encierran a veces cargas de profundidad como ésa. Recuerdo que hasta que no fui padre no supe comprender el mérito de esos seres sencillos y poco acicalados, padres o madres, que bregaban con una o dos criaturas con infinita paciencia por la calle. La falta de ensimismamiento y el verbo dar son el piloto automático que brilla en esos gestos cansados. Me producen un respeto imponente. Héroes.

Superhéroes

Si esos padres volaran serían superhéroes, pero estaríamos hablando de otra cosa. Vivimos tiempos de contrastes. Hay gente que se siente molesta cuando los niños salpican agua en la playa o pululan por los hoteles, gente que olvidó el niño que fue, claro. Y junto a esa gente otra llegada en patera o en furgoneta camuflada sigue rebuscando a diario lo que la primera tira para «afrontar la vida cotidianamente y salir de las dificultades». Héroes.

In the end

Otros padres dejan hijos pequeños en un último abandono desesperado. Si les miráramos por ese lado quizá mataríamos de inanición el monstruo que nos vive por dentro, acurrucado en la zona alta de la barriga, peligrosamente cerca del corazón su gélido aliento. Algunos comentarios sobre el presunto suicidio de Miguel Blesa en su finca de Córdoba, por ejemplo, parecen escritos directamente por el monstruo. Blesa deja además de una hija de su primer matrimonio, ya mayor, dos hijos pequeños. Sólo por eso me cuesta dar rienda suelta a mi odio, el más nutritivo de los alimentos para el monstruo que también a mí me habita. Blesa está muerto. Da igual si lo hizo como aquel personaje de El Padrino encarcelado a quien el abogado de la mafia le recordó la bonanza del suicidio de determinados personajes en Roma o si no aguantó más la presión. Muerto. He leído menos comentarios odiosos sobre la bestia peinada de diseño que mató a sus hijos y les despiezó con una radial, o sobre la bestia que torturó a su sobrina durante ocho horas hasta causarle la muerte, que sobre este delincuente económico cuyos presuntos delitos desprecio como el que más. También deja hijos, seis, el cantante del grupo Linkin Park esta semana. Chester Bennington no se disparó en el corazón como Blesa, sino que se ahorcó. Chester tenía una relación muy cercana con Chris Cornell, el cantante de la banda Soundgarden, que también apareció ahorcado en otro presunto suicidio en mayo. Ayer habría cumplido 53 años -joder, mi edad–.

Fútbol, qué fútbol

No sé si esta tarde me daré un paseo con mi niño por el medio abierto parque del Campamento Benítez, en Málaga. El pinar no es tan denso como para ser un refresco a estos encendidos días de julio que, hay que reconocerlo, están siendo suaves en el litoral. Y ver el agujero hecho para lo que algún día será el lago del recinto sin una gota de agua no invita precisamente a su disfrute. Tampoco lograré convencerle hoy, me temo, para que juegue un rato al fútbol conmigo y así se integre con más facilidad con sus amiguitos del cole, incluido su mejor amigo, que viven con el pie pegado al balón. Pero me alegra que sea aún pequeño como para preguntarme qué pasa en el fútbol español desde hace años. La detención de Villar –otro más– no es sino la punta del iceberg de irregularidades y escasos valores deportivos que navega por las turbias aguas de ese negocio. Un negocio el del fútbol de masas que reporta millones a algunos pero que tanto suele costarnos a quienes soportamos sobre nuestras espaldas de humildes contribuyentes sus desfases con Hacienda.


Ella sola

Buscar culpables es fácil. Aunque a algunos nos resulte cada vez más difícil y prefiramos buscar héroes cotidianos. Porque si uno le da vueltas al hecho de que el fútbol –que a mí me gusta como al que más– sea una de las cosas más importantes para un país; que lo sea hasta el punto de ser un arma social y política en la mano de quienes lo manejan; entonces empieza a no gustarle a uno demasiado el espejo en el que se mira como ciudadano de un país así. El mismo país de Bernardo de Gálvez, por ejemplo, héroe de la independencia americana honrado en EEUU y en México y prácticamente olvidado oficialmente en España hasta ahora. Por eso es tan justo, como hábil ya que los otros no lo hacen, el espaldarazo del PP y de C`s a que su retrato habite el Parlamento, como ya lo hace en el Capitolio, en Washington. Y todo gracias a gente culta de estos lares que lo han peleado, como Manuel Olmedo y la asociación que lleva el nombre de aquel legendario hombre de estado del siglo XVIII. Y gracias, sobre todo, a la indomable actuación democrática de la guapa Teresa Valcarce, que mantiene un sano orgullo de ser española siendo ciudadana norteamericana. Brava Teresa, una vez más? Porque hoy es Sábado.

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