Tribuna

Alcalde, siete meses son demasiados meses

"Para evitar que las llamas causen una tragedia en Málaga es necesario hablar de la situación de nuestros bomberos"

23.07.2017 | 22:54
Imagen de la manifestación del pasado mes de enero de los bomberos de la capital.

Han pasado mucho tiempo y muchas cosas desde el 29 de diciembre. El frío ha dado paso al calor y con ello ha llegado una de esas pesadillas propias del verano: los incendios forestales. En las últimas semanas hemos visto como el fuego se quedó a las puertas de Doñana o amenazaba con hacer pasto de las llamas la Alhambra. Son las mismas llamas que han puesto en jaque a un país hermano como Portugal; las mismas llamas que han provocado la muerte de demasiadas personas por algo tan evitable como controlable siempre que las instituciones pongan los medios necesarios al servicio de quienes los previenen y combaten.

Para evitar que esas llamas causen una tragedia en Málaga es necesario hablar de la situación de nuestros bomberos. Un cuerpo que, de alguna manera, concentra la esencia de la razón de ser de las instituciones públicas: hacer de los cuidados y la protección algo garantizado para todos y no solo para unos pocos. En el caso de los bomberos esa vocación de servidores públicos es aún más pronunciada y así lo reconoce la ciudadanía que, año tras año, le otorga a ese colectivo una de las mejores valoraciones en nuestras ciudades. Tal es así que aquélla valora y reconoce que los bomberos ponen en peligro sus vidas para proteger las nuestras y el reconocimiento de esa capacidad de sacrificio se ha traducido, durante estos meses y en la ciudad de Málaga, en un apoyo cerrado en las manifestaciones de respaldo al mismo frente a las cacicadas del Ayuntamiento.

De hecho, han pasado más de siete meses desde que se iniciara un conflicto sin ningún sentido entre el Real Cuerpo de Bomberos de Málaga y el equipo del gobierno del Partido Popular. Después de esos meses tanto el concejal de Seguridad, Mario Cortés, como el propio alcalde han demostrado una falta de capacidad negociadora a la hora de llegar a acuerdos y alcanzar algún tipo de entendimiento que se torna muy preocupante cuando de lo que se trata es de la vida los profesionales que protegen las vidas de los ciudadanos; cuando de lo que se trata es, en última instancia, de vidas. Siete meses en los que la lucha de los bomberos sigue articulada en torno a tres reivindicaciones básicas que no está de más recordar entre tanto ruido interesado.

La primera, un nuevo reglamento interno que sustituya al que tienen en vigor actualmente y que data del año 1959. Sí, efectivamente, el reglamento que rige al cuerpo de bomberos de una de las ciudades más pobladas de España tiene 58 años. No parece descabellado redactar y aprobar uno nuevo en lugar de regirse a golpe de circular interna como hasta ahora; salvo que alguien pudiera tener cierta querencia a normas redactadas durante la dictadura franquista.

La segunda, la reclasificación de las categorías profesionales para poder disponer de un horizonte definido en términos objetivos de cara a la promoción interna en lugar de dejarlo al libre albedrío de la Jefatura, es decir, de servilismos y relaciones clientelares varias. Y, la tercera, la reducción de la jornada laboral, para eliminar el exceso de horas de trabajo que mantienen con respecto al resto de los compañeros de todo el Estado.

El conflicto se encuentra enquistado, los meses van pasando y, sin embargo, los bomberos se han portado con extraordinaria lealtad y profesionalidad, acudiendo rápidamente a cada uno de los numerosos incendios y percances que se han declarado en la ciudad. ¿Y cuál ha sido la respuesta? Acosos y amenazas desde el Ayuntamiento en una actitud poco propia de gestores del bien común. Así, a la apertura de expedientes disciplinarios -ya van veinte y el más rocambolesco de ellos ha sido por no recoger una manguera- y a la falta de material para realizar sus tareas han venido a sumarse las amenazas vía Twitter del concejal Mario Cortés, diciendo, con absoluto desprecio por el cargo representativo que ostenta, que haría públicos los salarios de los bomberos. Como si tener un salario digno fuera un pecado o como si los bomberos no se lo ganaran día a día. Por suerte las respuestas al concejal por parte de la ciudadanía en las redes sociales fue ejemplarizante y le dijeron lo que hemos repetido muchas veces: la ciudad de Málaga está con sus bomberos y bomberas.

Por el bien de la ciudad y de quienes la habitamos, confiamos en que este despropósito se resuelva lo antes posible y que los bomberos tengan una respuesta afirmativa a todas sus reivindicaciones. No sólo porque son de justicia, que lo son; sino también porque un concejal de Seguridad que pone en riesgo la seguridad de todos o es que se ha equivocado de área de trabajo, que pudiera ser, o es que debería acudir a que alguna salida de los bomberos para darse cuenta de que entre un incendio y el fuego para asar espetos sobre una barca median abismos y vidas que les corresponde a él salvaguardar.

*Alberto Montero Soler es diputado y secretario general de Podemos Málaga

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