Sol y sombra

Nada malo va a pasar

24.07.2017 | 22:52

La voracidad ludópata e irresponsable de algunos bancos en general y de no pocos bancos de inversiones, en particular, se sustenta en la premisa de que nunca va a pasar nada malo. Cuando ocurre, los banqueros, es el caso de Miguel Blesa, han vivido tanto tiempo en su burbuja que son incapaces de asumir el error reiterado de la gestión. Era lo que había que hacer, dicen. El problema en su gran dimensión lo achacan a las circunstancias exógenas, la crisis económica internacional, etcétera. Jamás a las tácticas engañosas de contabilidad para ocultar el apalancamiento financiero o a la osadía de seguir jugando con el dinero de los demás y emprender operaciones de riesgo desaconsejadas por la inspección pero que nadie es capaz de frenar en una entidad pública. Lehman Brothers era el cuarto mayor banco de inversión de Estados Unidos. Llevaba funcionado desde 1850 cuando se dio de bruces contra la realidad y se declaró en quiebra tras invertir en activos subprime que jamás fueron devueltos. En el primer semestre de 2008, Lehman había perdido el 75 por ciento de su valor en bolsa y no podía soportar la cantidad de impagos que se le acumulaban. Mientras eso sucedía y las alarmas financieras ya se habían disparado, los pasos que Blesa daba hacia atrás eran sólo para tomar impulso y coger carrera. Seguía creyendo que la crisis no iba con él. En los últimos cinco años desde 2004, incluso en 2009, mantenía el ritmo con créditos a promotores en medio de la caída estrepitosa del negocio del ladrillo, participación en inmobiliarias y préstamos a inmigrantes de escasa solvencia que enseguida quedaron en paro y nunca devolvieron. De ello se ocuparían más tarde los contribuyentes, en medio del monumental escándalo de las preferentes. Pero él seguía pensando que no se había equivocado. Lo sabía todo, sólo ignoraba cómo eludir la acción de la justicia y el rechazo social. Eso lo mató.

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